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Siempre con la verdad

Siempre con la verdad

Ramón Rodríguez

Ningún poder es ilimitado
El pueblo dominicano conmemoró el pasado sábado 26, el 206 aniversario del nacimiento del dominicano más ilustre, el forjador de nuestra nacionalidad y paradigma a seguir en cuanto a honradez, integridad, perseverancia, fe y amor a la familia: Juan Pablo Duarte.

Son muchas las personas que desconocen que Duarte fue nuestro primer deportista, pues a él le tocó introducir el deporte del esgrima, como un medio para conquistar nuestra independencia.

Pero no hay dudas, de que además, el hijo de Manuela Díez y Juan José Duarte fue nuestro primer constitucionalista, al escribir su proyecto de constitución. Al releer esos escritos de Duarte, pensé mucho en el caos que se aproxima en el Comité Olímpico Dominicano.
Es el patricio que establece claramente, que “Ningún poder de la tierra es ilimitado”, ni el de la ley tampoco.
Sin embargo, con un terco ahínco, el permisivo presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luisín Mejía Oviedo, bajó un listado para que se votara por los candidatos de su preferencia en las elecciones del COD, sin tomar en cuenta que algunos de ellos no estaban en condiciones legales para presentar candidaturas, debido a sus conflictos de intereses, violatorio a la Carta Olímpica, a los estatutos de Comité Olímpico Internacional y a los mismos estatutos del COD.

Tengo en mis manos la denuncia que presentará el presidente de la Federación de Deportes Ecuestre al país, José Manuel Ramos, donde tratará de demostrar, junto a su abogado, tanto aquí como en organismos internacionales, que la mayoría de los miembros electos en las elecciones del pasado 5 diciembre, no están aptos legalmente para permanecer como miembros del Comité Olímpico Dominicano.

Nunca he escrito algo en esta columna de la verdad, que no pueda demostrar, por lo tanto, puedo decir con propiedad, que hay casos específicos de miembros electos, que van a constituir un escándalo mayúsculo ante esos organismos internacionales.

Aunque muchos se resistan a abordar el tema, pienso que lo que más le conviene al permisivo presidente del COD, es asumir esa realidad y buscar una salida, para que él mismo pueda conservar su condición de miembro del COI, la cual está en juego. De acuerdo a lo que tengo en mis manos, por lo menos, seis miembros deberán presentar su renuncia. Hay cosas mucho más serias que trataremos en otra entrega.
Hace tiempo que vengo insistiendo sobre el marco jurídico que debe regir el deporte nacional y la forma efectiva de regularlo para evitar escándalos que nos constituyan en un hazmerreír.

De permanecer esos miembros electos bajo las condiciones que serán denunciadas sobre los conflictos de intereses, el permisivo presidente del COD, el señor Luisín Mejía, inauguraría una nueva jurisprudencia, que permitiría ese tipo de violación en el deporte dominicano. Es una lástima.

El Nacional

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