La del ser humano es la historia del riesgo no siempre calculado y no siempre aprendido del pretérito oscuro y azaroso.
Basado en su adaptabilidad versátil a todos los ambientes probables se muda al lado de volcanes, de mares a-rra–sa-con-to-do y de áreas de alto riesgo a sabiendas del peligro que como un cíclope en descanso duerme pero no para siempre.
El ser humano es temerario por naturaleza, lo cual lo ha convertido en el más territorial de los animales y asimismo el más voluble.
¿Cómo se ha enfrentado Santiago a las expectativas de un terremoto que se da por descontado ocurrirá y cuya magnitud y fecha de expresión resultan incógnitas?
De la manera menos aconsejable: expandiendo estructuras como viviendas y otras obras de infraestructura hacia el norte, justo donde se encuentran las fallas más sensibles a la movilización masiva del terreno, las más telúricas.
En cambio, la banda sur, más compacta, menos proclive a la erosión, la destrucción de las construcciones y la escisión de la tierra, se nota de tan despoblada, casi deprimida.
Se trata de una inclinación que tiene un componente estético (esta ciudad se ve preciosa de noche desde la cordillera Septentrional) y otro de inexplicable desconocimiento de la zona.
La cordillera, con su sistema kilométrico de furnias y cuevas increíbles, es en realidad un guayo geológico.
Parecería como si esa cadena de montañas estuviera todavía en formación ya que incluso, la más alta elevación frente al valle, el pico Diego de Ocampo, muestra líneas de superficie frescas, que dan una idea de mayor altitud relativamente reciente.
Se haya más perforada que cualquier cosa imaginable y sin embargo, el crecimiento poblacional y urbanizador es sostenido.
Difícilmente la mejor estructura levantada pudiera soportar sin destrucción un terremoto de la intensidad de el del ocurrido el 4 de agosto de 1946, que estremeció al Cibao con réplicas de más de 4 grados.
Precisamente, de estos problemas se ocupa una investigación localizada en el Plan estratégico 2020.
Afirma que la marcada tendencia de expansión hacia el norte ha generado una mayor aproximación a la falla septentrional ubicada a 5 kilómetros del centro de la ciudad.
Junto a ello, precisa, se han urbanizado zonas cuyos suelos son producto de depósitos aluviales recientes, de arcilla limosa no muy consolidada, arena fina y gruesa, lomo, grava y conglomerado, rellenos artificiales o mezcla de relleno de suelo orgánico, fragmentos de rocas y escombros en general y con un nivel freático (zonas por donde corre agua) muy próximo a la superficie, (menos de 3.0 metros).
Advierte la investigación geológica que esta ocupación en zonas susceptibles de sufrir los embates de una amenaza sísmica han incrementado los niveles de vulnerabilidad de la ciudad.
Como colofón a estas advertencias, el estudio dice que la situación se agrava aún más al considerar que la ciudad de Santiago no sólo se ha vuelto más vulnerable por ello sino también por las discontinuidades en su trama y su predominante homogeneidad en el tamaño de sus vías.
La no continuidad de la trama reduce las posibilidades de una mejor conexión de los flujos vehiculares y de las personas frente a una catástrofe.
Dice que esa realidad se observa especialmente en:
-Las urbanizaciones que se han diseñado y ejecutado con un solo acceso.
-Los sectores urbanos que no están conectados entre sí a pesar de su proximidad.
-Los accidentes naturales (incluye al río Yaque y cañadas) que limitan la continuidad de la trama urbana reduciendo las conexiones entre sectores urbanos.
El panorama, finalmente, estructural de Santiago es el siguiente, detallado en términos numéricos:
El 30.0 por ciento (es decir, 27 kilómetros cuadrados) de su territorio no está preparado urbanísticamente para enfrentar una amenaza sísmica.
De este total, el 28.0 por ciento(o sea, 7.7 kilómetros cuadrados) corresponde a las urbanizaciones y o residenciales a las que sólo se puede entrar y salir por un solo acceso.
El 15% (cuatro kilómetros cuadrados) a asentamientos informales, que por las dimensiones y trazados de sus vías impiden una conexión apropiada con otros sectores urbanos, y el 57% (15.3 kilómetros cuadrados) por la desconexión su trama con la de otros sectores próximos a ellos.
El dilema, acota el informe, de la jerarquización no admite contradicción (homogeneidad) frente a esta realidad que cada día es más acuciante.
UN APUNTE
Pronóstico
Los investigadores de la Universidad de Columbia dijeron a The Associated Press que Santiago de los Caballeros, con más de un millón de habitantes y la segunda mayor ciudad del país, está en riesgo de sufrir un terremoto de magnitud 8 grados.
Los expertos dijeron que República Dominicana podría ser sacudida con fuerza en el norte, a lo largo de la falla geológica septentrional, que es donde se encuentra Santiago.
La falla Hispaniola, en el océano Atlántico, es otro punto débil que podría causar serios daños a zonas como la turística Punta Cana..

