Una nación aparentemente lejana en el plano geográfico y más lejana por razones , reales o inventadas de cultura, religión y otros factores que amoldan distancias y prejuicios, emergió como una nación hermana, amigable y próxima.
El segundo concierto de la temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional, permitió constatar el resultado de la preparación, por encima de todas las dificultades sociales, religiosas o políticas de una nación.
Siria quedó representada de la mejor forma con la actuación, en el podium del director de la Sinfónica Nacional, del maestro Missak Babhboudarian y el violinista y compositor Maias Alyamani, dos figuras que se hicieron respetar y admirar con tan solo el despliegue de su talento.
El director Babhboudarian , desde que ascendió y tomó la batuta, hizo despejar toda duda producida por la falta de conociendo del proceso de los pueblos musulmanes y la cantidad absurda de prejuicios que circundan a estos dignos pueblos del mundo.
Inicio su dirección con Franz Liszt, nacido en la ciudad de Raiding (antes Doborjan) el 22 de octubre de 1811 de cuyo nacimiento Europa de apresta a celebrar el bi-centanario de este compositor húngaro, famoso por su sistema de componer primero para piano todas sus obras, de entre las cuales seleccionaba cuales llevarían arreglo orquestal.
Una de esas pieza de la Rapsodia Húngara No.2, una pieza que inicia su curso con ocho compases muy lentos , dando la sensación de lo taciturno, melancólico y sombrío, pero que cobra la fuerza de la luz del amanecer cuando se desarrolla.
Maias Alyamani
La intervención del violinista sirio Alyamani fue la nota resaltante de la noche: una digitación intensa, cuidada, portentosa y extremadamente hábil para los pasajes rápidos e intensos, se vio coronada por un extendido aplauso cuando concluyó de interpretar Memorias de Siria, una composición suya para violín y orquesta y en la cual se recrea la música autóctona, sobre todo con los golpes de la percusión. Una pena que no se trajeran los instrumentos originales y que su lugar fuera ocupado por la caja española y el Bongó, los cuales, cumplieron dignamente con su papel acústico.
Scheherezade, Suite Sinfónica
El programa concluyó con Scheherezade, la suite sinfónica Opus. 35, que es un hermoso poema musical de grandes vuelos poéticos recorriendo las fábulas y leyendas que refieren a princesa y príncipes, al Simbad de mares y a ladrones ejemplares.
UN APUNTE
Patrocinio
Claro es patrocinadora principal de la temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional, mientras que co-auspician America Airlines, Scotiabank, Banco Popular, Ministerio de Cultura, ARS La Colonial, Superintendencia de Bancos, Hotel Santo Domingo y Fundación Corripio, entre otras empresas e instituciones.
