PARÍS, 29 Ago 2012 (AFP) – La popularidad del presidente francés François Hollande y de su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, se han erosionado tres meses y medio después de tomar las riendas del país, justo cuando el gobierno tiene que poner en marcha medidas de austeridad para afrontar la crisis.
Hollande no inspira confianza a un 45% de los franceses, revela el barómetro TNS Sofres, publicado este miércoles por el diario Le Figaro (conservador).
Y otros sondeos sobre el equipo en el poder tampoco son buenos: el presidente socialista, que prometió durante su campaña electoral que reactivaría la economía y pondría un freno al alza del desempleo, ha perdido 11 puntos de popularidad entre fines de julio y fines de agosto, según el barómetro Ipsos publicado por el semanario Le Point.
Según el sondeo Sofres, efectuado a fines de agosto, sólo un 50% (-5%) de los encuestados dio su confianza a Hollande «para resolver los problemas que afronta actualmente Francia».
Y una mayoría (70%) de las personas encuestadas por ese instituto expresaron además el sentimiento de que «las cosas tienden a empeorar». Esa cifra subió cinco puntos en tres meses.
Esa pérdida de confianza de los franceses hacia François Hollande y Ayrault sugiere el malestar de la población, en un momento en que el gobierno se prepara para presentar medidas contra la crisis, entre ellas un presupuesto de austeridad para 2013, señalan analistas.
Sin embargo, Gaël Sliman, del instituto BVA, relativiza esas encuestas y señala que los sondeos sobre la aprobación del equipo en el poder fueron efectuados mientras el gobierno estaba de vacaciones estivales durante algunas semanas.
Otros sondeos publicados en los últimos días, aunque confirman el descenso de popularidad del gobierno de Hollande, son menos drásticos: el barómetro Ifop para el Journal du Dimanche, publicado este fin de semana, indica una opinión mayoritariamente favorable al jefe de estado (54%), aunque baja dos puntos en un mes.
El jefe de gobierno francés admitió que las encuestas revelan «la inquietud» de los franceses.
«Desde hace mucho tiempo, ningún gobierno ha conocido una situación tan difícil», se defendió el lunes Jean-Marc Ayrault, que pidió no ser juzgado a corto plazo, sino «a largo plazo».
«Hallamos una situación económica y social muy difícil, y hemos emprendido cambios, pero eso toma tiempo, y puede efectivamente haber una decepción», reconoció esta semana el ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius.
Entre los elementos «negativos» que pueden explicar la erosión de la popularidad de Hollande, el experto Gael Simón aludió también al famoso tuit de la primera dama Valérie Trierweiler, que puso de manifiesto la feroz rivalidad de la periodista con Segolène Royal, la primera esposa del líder socialista y madre de sus cuatro hijos.
En ese tuit asesino, Trierweiler apoyó al contrincante de Royal en las pasadas elecciones legislativas de junio, lo que desató una fuerte controversia e hizo correr ríos de tinta, sobre todo porque Hollande había prometido ser un «presidente normal», desmarcándose de su predecesor, Nicolas Sarkozy, a quien reprochó mezclar asuntos públicos y privados.

