Por Félix Morillo
En 1956 Tony era promocionado como el nuevo astro de la canción romántica. Su voz se fue cultivando hasta permitirle en 1956 aparecer en el papel de Alfio en la ópera Cavalleria Rusticana, de Pietro Mascagni, junto a Violeta Stephen, Napoleón Dhimes, Ligia Monsanto y Luz Pichardo, bajo la batuta de Vito Castorina, con la dirección técnica de Freddy Miller, la escenografía de Manolo Quiroz y el vestuario diseñado por el cubano Kali Karlos. En 1957 es el Giorgio Germont de La Traviata, de G. Verdi, cuyo montaje con Violeta Stephen, Rafael Sánchez Cestero, Elenita Santos, Armando Recio y otros, marcó un hito en los esfuerzos operísticos realizados en el país, y en su momento significó la empresa más ambiciosa llevada a cabo a base de talento nativo. Entre enero y febrero del 1957, Tony Curiel se presentó con gran éxito en la televisión, con la bailarina uruguaya Eda Lorna, en una serie de producciones, entre las que sobresalieron Amor indio, Luna sevillana, Sed de vivir, Lanueva Zulamita y Parábola del caminante.
El 12 de octubre del 1957 fue ascendido a Cantante AA, la máxima categoría que tuvo La Voz Dominicana, posición que mantuvo hasta el 24 de enero de 1966, cuando se desligó de dicha empresa, convertida ya para entonces en estatal. La buena formación y el enorme talento del señor Curiel le permitieron incursionar en diversos géneros, por lo que en 1959, con la Orquesta San José, dirigida por el trompetista y compositor Ramón Antonio Molina, grabó doce boleros en un disco de larga duración que llevó por título Quiero verte.
En ese mismo año grabó 12 selecciones de autores dominicanos para el disco de larga duración Quiero verte, del sello Rieny, acompañlado por la Orquesta San José, bajo la dirección de Papa Molina y por la Orquesta Especial de Ángel Bussi. Posteriormente grabó en el formato 45 RPM, acompañado por los Romanceros de Quisqueya, con Ángel Bussi, y por los Juglares, con Bienvenido Fabián al piano, una serie de canciones del repertorio nacional e internacional.
Para 1962 grabó en un sencillo el vals peruano No te Vayas, de Javier Arce, y el bolero Miedo de quererte; en 1963 grabó un sencillo con el tango Sombras en un arreglo de bolero. Muchas son las piezas que quedaron grabadas en su voz y cada una de ellas es representativa de una alta calidad y de una exquisita voz.

