Todos los textos de marketing político coinciden en señalar que lo conocido como campaña sucia se lleva a cabo cuando el equipo estratégico de campaña de un candidato llega, forzosamente, a la conclusión de que hay que detener, a como dé lugar y cueste lo que cueste, el ascenso vertiginoso del candidato contrario.
De esa manera se actúa ante la pérdida de espacio electoral, debilidad de posicionamiento, baja de popularidad o estancamiento en el mapa político electoral.
Sin embargo, todo mercadólogo tiene por sabido que esa sería la peor de las decisiones que puede tomar un candidato que se considera seguro ganador en un torneo electoral.
Nunca ha dado buenos resultados ese tipo de campaña. En la mayoría de las veces, en su afán desmedido de ensuciar o enlodar honras bien ganadas, con sus infamias y calumnias, los ideólogos de ese tipo de campaña suelen terminar ensuciando más a su defendido que a la persona escogida para hacerle daño.
¿Y por qué entonces tomar ese camino?
Quienes observamos de cerca la dinámica de los procesos electorales, sabemos que el candidato que autoriza dicha campaña lo hace por varias razones, entre ellas podríamos citar: por miedo, por desesperación, porque se siente acorralado, perdido, que no crece, o sencillamente porque sus adversarios gozan de mucha más popularidad que él entre las masas votantes.
¿Y por qué la primera dama?
Precisamente porque la candidata vicepresidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es actualmente la dominicana mejor valorada, cuyo techo de popularidad aún no ha llegado a su tope.
De ahí que los orquestadores de la campaña sucia partan del criterio, definitivamente errado, de que si se logra enlodar a la candidata a la vice del PLD, posiblemente también se ensucie la candidatura triunfal del licenciado Danilo Medina.
¿Cómo es posible que el candidato Hipólito Mejía y sus estrategas hayan decidido echar a correr mentiras y diabluras peligrosas en la recta final de este proceso eleccionario?
¿Acaso será que ya los numeritos no lo están dando ganador como antes vociferaban a los cuatro vientos?
Lo cierto es que ellos empezaron con la doctora Margarita Cedeño de Fernández, inventarán con el presidente Leonel Fernández, para luego pretender enlodar al licenciado Danilo Medina. Preparémonos, pues.

