ANNECY, Francia, 11 Set 2012 (AFP) – Una semana después de la matanza de los Alpes franceses, en la que murieron cuatro personas, la investigación continúa en Francia y en Gran Bretaña, pero el misterio sigue siendo total sobre el móvil de este crimen, cometido el 5 de septiembre.
En Francia, los investigadores volvieron a realizar pesquisas el martes en el estacionamiento forestal en el que fue encontrado el automóvil de Saad al Hilli, de origen iraquí y que era consultor de firmas aeronáuticas, con tres cadáveres en su interior (el suyo, el de su esposa y el de su suegra), y junto al vehículo el de un ciclista francés.
En Gran Bretaña, los investigadores continuaban el martes, por cuarto día consecutivo, con el registro del domicilio de la familia Al Hilli.
Los investigadores interrogaron el sábado, en calidad de testigo, al hermano de Saad al Hilli, Zaid, pero no comentaron las informaciones sobre un posible diferendo entre ellos por la herencia de su padre, muerto en España el año pasado.
Después de haber organizado conferencias de prensa diarias, la justicia francesa optó por guardar silencio respecto al caso.
El interrogatorio de Zeena, la niña de 4 años que salió indemne gracias a haberse ocultado bajo las piernas de su madre en el automóvil, no aportó ninguna información, ya que ella no vio nada.
Las esperanzas reposan ahora en su hermana Zainab, de 7 años. Gravemente herida y encontrada junto al vehículo de la familia, operada dos veces y recién salida del coma, es considerada un testigo clave.
La nacionalidad y origen de las víctimas, el hecho de cada una recibiera dos balazos en la cabeza y el tipo de trabajo de Al Hilli hicieron que se multiplicaran las especulaciones sobre los móviles del crimen, pero hasta ahora el misterio sigue siendo total.

