De acuerdo con el administrador global de activos, Pine Bridge Investments, la economía global experimentará alzas de las tasas de interés y rendimientos en el próximo año, con expectativas de un sólido desempeño de capitales y del dólar estadounidense, además de un incremento en el PIB de EE.UU. por encima del 3% en 2015.
Se espera que las reformas económicas en mercados emergentes y la normalización de la política monetaria sean las tendencias dominantes en el entorno macroeconómico global.
En su informe anual de perspectivas de inversión denominado «Caminos Divergentes: Invirtiendo en un Mundo de Economías Fuera de Sincronía», se destacó la visión de su equipo de asignación de activos, el cual prevé que Japón, México y la India mostrarán un fuerte desempeño en 2015.
Otras opciones de inversión atractivas incluyen el dólar estadounidense, el mercado maderero y los créditos directos a medianas empresas.
Las economías de América Latina muestran una notoria diversidad no solo en los aspectos social, cultural y demográfico, sino también en lo que se refiere a las políticas económicas existentes.
Latinoamérica es una región diversa en lo referente a lo político y económico, y así mismo inestable, por el continuo cambio de enfoque en lo que se refiere a políticas monetarias en los países de la región, lo cual ha generado constantes conflictos tanto internos como externos, con distintos desenlaces en la historia latinoamericana.
Las economías de mayor tamaño en Latinoamérica, basándose en el PIB PPA (paridad de poder adquisitivo), están encabezadas por Brasil, con casi 2,4 billones de dólares, seguido por México, con 1,7 billones y Argentina, con 750.000 millones,
Las economías más desarrolladas en términos de PIB per cápita PPA son Chile, con 19.474US$, Argentina con 18.709US$, y Uruguay, con 16.728US$.
Además, los países con mejor índice de desarrollo humano (IDH) según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en su último informe son también Chile (0,819), Argentina (0,811) y Uruguay (0,792).
El Banco Mundial catalogó las economías de Chile y Uruguay como economías de ingresos altos, siendo la primera vez en la historia de América Latina que países de la región comparten ese estatus (el Banco Mundial agrupa los países en base al PIB per cápita).

