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Vinagre y rosas se disfruta en Santiago

Vinagre y rosas se disfruta en Santiago

SANTIAGO.   Joaquín Sabina hizo anoche una parada en esta ciudad con su tour “Vinagre y Rosas 2010”, oportunidad que tuvo para comprobar que sus canciones no sólo son conocidas ampliamente por adultos de 40 años o más, sino por jóvenes que bordean los 25 años.

Se trató  de un concierto que lo mantuvo por más de dos horas frente al público que se dio cita en la Gran Arena del Cibao, para disfrutar de sus más recientes canciones, entremezcladas con otras que por años han sido aceptadas por sus seguidores.

Acompañado de una banda compuesta por cinco músicos y una corista, Sabina apareció  por primera vez en el escenario a las 9:20 de la noche y, en la tercera despedida, a las 11:45, bajó del lugar tras interpretar 22 temas. Aunque en el show sólo fue respaldado numéricamente por esa cantidad de músicos, el grupo sonaba como una orquesta, en vista de que, además de las guitarras, el bajo, el sintetizador y la batería,  supieron sacar melodías de instrumentos como el clarinete, bandoneón, piano, flauta, saxo y la armónica. El cantautor español que nació el 12 de febrero de 1949 en Úbeda (Jaén) dijo anoche que hace 20 años pasó por esta ciudad, en ruta hacia Puerto Plata y, en medio del concierto recordó esa ocasión y reveló que entonces no se visualizaba cantando para el público santiaguense “y para mí es un gustazo y un lujo actuar donde nunca lo había hecho”. Su actuación la inició con el tema “Tiramisú de limón”, para a seguidas poner a consideración del público “Vinagre y Rosas”, tema que le sirve de soporte al tour con el que está recorriendo gran parte del mundo. De ahí en adelante Sabina fue el dueño absoluto de la noche, al interpretar “Medias  negras”, “Aves de paso”, “Peor para el sol” , “Por el boulevard de los sueños rotos” y “Llueve sobre mojado”.

Tras esa canción volvió a interactuar con los presentes y, sentándose sobre un taburete, dijo que antes se definía como un cantante de protesta “pero ahora soy un cantante de próstata”, con lo que pretendió justificar que tomara asiento por algunos minutos.

Su recital continuó con “Y sin embargo”, “Praga”, “Canción para la Magdalena”, “Quién me ha robado el mes de abril”, “Embustera”, “19 días y 500 noches”, “Princesa”, “Y nos dieron las diez”, “Noches de boda”, “Conductores Suicidas”, “Contigo”, “La del pirata cojo” y cerrando con el tema “Pastillas para no soñar”. Previo a la actuación de Joaquín Sabina se presentó la joven Lupita, quien interpretó varias rancheras. 

El Nacional

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