Lo de Julio de la Cruz, pensado con serenidad alcanza para un dramático guión de película. Se trata de un caso que vincula dolor, impotencia, burocracia carcelaria y la esperanza de que como éste, no haya otro caso igual. Murió tras las rejas pese a que a sus 12 años y cinco meses en prisión le afectó un cáncer agresivo que consumió su cuerpo fornido en cosa de meses, sin que se pudiera lograr su excarcelación por falta de una firma en Washington. Una firma que por los procesos burocráticos no tuvo tiempo de ser estampada.
Rosemary escribe
Rosemary Pimentel, una economista dominicana que había sido su amiga en la infancia, lo reencontró en la cárcel y ambos quedaron flechados por el vínculo indefinible del amor. Se casaron hace un año en la cárcel de Carolina del Sur y el brindis fue con agua.
Ahora, dolida y esperanzada, ha escrito una carta para El Nacional, en la que pide de la justicia y el sistema carcelario en Estados Unidos, tener mayor compasión con otros casos. Su declaración dice: “Como nación, debemos reflexionar en lo que realmente importa.
“ En lo que realmente ha movido las naciones por miles de años; los derechos humanos.
“Es a los seres humanos a los que debemos de proteger mediante los procesos, pero la seguridad de empleo se interpone entre el hacer lo correcto y la burocracia a seguir.
“Es triste entender que el seguimiento de los derechos humanos no importa. El día 1/17/14 mi esposo y yo solicitamos la libertad por compasión dado su delicado estado de salud.
“La familia y yo rogamos a todas las autoridades a las que tuvimos acceso a que nos asistieran para que no muriera allí, pero el seguimiento de los procesos burocráticos y los egos ganaron la pelea. “Mi esposo ya es libre. No de la manera en que queríamos…
“Nuestras súplicas no sirvieron más que para endurecer los corazones de los que se suponen deben servir a la población carcelaria.
“Él es ahora libre en más de una manera: estuvo firme en el Señor, se arrepintió de todo lo que reconoció y pidió perdón, pero más importante aún es que él perdonó a todos los que contribuyeron con su desgracia de manera directa o indirecta.
Me dijo en una visita que Dios nos pone a gente difícil en el camino para probar nuestra fe.
“La verdad es que no soy tan noble… Siento un dolor inmenso, el cual no puedo expresar con palabras. Disculpe si sueno incoherente… La verdad es que no estoy bien. Mi mensaje para el sistema es que cualquier persona también se puede ver en mis zapatos.
“Les pido a las autoridades responsables de esta tardanza que sean compasivas, una vida es una vida y es irreemplazable, única, valiosa para los dolientes y para Dios. ¿Cómo podemos decir que en Dios confiamos, tan medalaganariamente, sin reflexionar en lo que eso implica: «Tener compasión?». El caso queda ahora como experiencia de cuando la burocracia y la indolencia se salen con la suya”.
UN APUNTE
El delito
El caso de este dominicano comienza cuando a los cuatro días de llegar a esta urbe, el 14 de febrero de 2002, al aceptar llevar, el 18, una maleta con dinero a propuesta de un amigo que le pagaría 200 dólares. Pero fue apresado y las autoridades determinaron que todo el efectivo era producto del narcotráfico. Fue sentenciado por conspiración para distribuir cocaína, lavado de dinero, posesión de un arma ilegal y de asaltar a un oficial federal, por lo que la juez Bárbara S.
Jones, de la Corte Distrital del Distrito Sur de la Metrópoli, lo sentenció a 118 meses concurrentes, más 60 meses, (20 años). Ya en la cárcel, De la Cruz, estudió leyes e hizo 85 talleres.
Fue un ejemplo de estudio y trabajo en la prisión, dejó de rumiar la sentencia excesiva en 12 años a lo que le correspondía (8 años). Casó en Fort Dix, Nueva Jersey hace 7 meses y 28 días antes de su fallecimiento, el 26 de junio del 2012.
EL DATO
Mal manejo
Cuando fue arrestado, dice Rosemary Pimentel, el verdadero culpable que lo convidó a llevar la maleta, ya se había responsabilizado, el señor José Miguel Vásquez, quien está en libertad y beneficiado de una indemnización por maltrato durante el arresto. Dice que su abogado: Paul Warburgh había sido sancionado por el colegio de abogados por el mal manejo del caso de Julio.
No obstante, nadie remedió o informo a mi esposo de este mal manejo. “La ley sólo va en una dirección: los que pueden pagarla tendrán justicia”.
1- Julio de la Cruz abraza a su madre en prisión un mes antes de morir afectado por el cáncer. Siempre sonrió.
2- Julio de la Cruz en salud en la cárcel norteamericana en la que hizo más de 80 cursos y estudió Derecho.



