Los Reyes Magos
Tienen una historia de miles de años de antigüedad aunque ésta ha experimentado diferentes metamorfosis a lo largo del tiempo. La más importante se remonta a la época del nacimiento de Jesús de Nazaret.
Los Evangelios mencionan que, desde países extranjeros, arribaron unos magos para rendirle homenaje al recién nacido y hacerle entrega de regalos representativos.
No obstante no precisan que fuesen reyes y ni siquiera que fuesen tres, a pesar de que se supone que lo fueron debido a los obsequios recibidos: oro, un presente que normalmente se destinaba a los reyes, incienso, que se utilizaba para rendir culto a Dios, y mirra, una sustancia con la cual se embalsamaba.
Por otro lado, la palabra “mago” es muy antigua y por entonces se utilizaba para designar a los miembros del sacerdocio. De hecho, según la creencia católica, estos magos eran representantes de otras religiones, consideradas paganas en aquella época.
Sin embargo, el vocablo “mago” también significaba “hombre sabio”, posiblemente astrónomos que conocían el movimiento de las estrellas, razón por la cual se apunta que fueron conducidos y guiados por un cometa.
Los Evangelios, asimismo, indican que estos “magos” provenían de tres lugares diferentes: Europa, Asia y África. Pero sabemos que esta afirmación se trata tan solo de una simbología, un intento de aunar las tres razas y los continentes conocidos en aquella época. Ahora los historiadores alegan que es muy probable que provinieran de una zona más allá de Tartessos, lugar que hoy ocupa Andalucía. Por lo tanto, el hecho de que los Reyes Magos procedían de Oriente es tan solo un mito.
En muchos países los padres tienen la costumbre de colocar debajo del árbol de Navidad los regalos para sus hijos el día 5 de enero por la noche con el fin de que los descubran al día siguiente, que es cuando se celebra el día de los Reyes.
Es costumbre asimismo que, antes, los niños tengan que escribirles una carta para pedirles los regalos. En dicha carta deben enumerar las virtudes y logros que amontonaron durante el año anterior y que los hacen merecedores de ellos.
Además, deben dejarles dulces a los Reyes Magos y, a su lado, depositar un poco de agua y comida para sus camellos.
Si los niños se han portado bien, cuando despiertan encuentran los regalos que pidieron, de lo contrario hallan carbón dulce, una golosina que tiene la apariencia del carbón y está hecha a base de azúcar y agua.
Hace décadas se solía cocinar un pastel en el que se escondía un haba seca o una moneda de plata, o falsa. La persona que encontraba la sorpresa era denominada “rey judío” y debía encargarse de organizar la fiesta de la noche. Hoy esta tradición continúa con el típico “roscón de reyes”.

