Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

El crimen de Atocha
El 24 de enero de 1977, nueve abogados laboralistas fueron tiroteados en su bufete de la calle Atocha de Madrid por un grupo de pistoleros de extrema derecha. Éstos irrumpieron acabando con las vidas de Luis Javier Benavides, Enrique Valdevira, Francisco Javier Sauquillo, Serafín Holgado, estudiante de Derecho, y Ángel Rodríguez, representante sindical, e hiriendo a Alejandro Ruiz, Luis Ramos, María Dolores García y Miguel Ángel Sarabia. María Dolores, esposa de Francisco Javier Sauquillo, estaba embarazada y debido al tiroteo perdió a su bebé.

Además, por si hubiese sido poco, en 1969, la desdichada ya había perdido a su pareja de entonces, el estudiante Enrique Ruano, muerto en extrañas circunstancias a manos de la policía. Después del tiro en la boca que recibió, tuvo que someterse a tres intervenciones quirúrgicas para la celebración del juicio en 1980 y llegó a pesar 32 kilos.

En realidad los criminales buscaban al líder comunista Joaquín Navarro pero, al no encontrarse allí, resolvieron disparar contra los presentes, jóvenes de familias acomodadas. Éstos habían elegido colaborar con los trabajadores en lugar de dedicarse a otra rama del Derecho que representara menos peligro en la época.

Franco había fallecido hacía algo más de un año y a algunos colectivos fascistas no les agradaba en absoluto la trascendencia social de los que, enfrentados a la dictadura, cada vez destacaban más en la sociedad española.

Ayudando al nacimiento del movimiento obrero, este grupo de abogados participaba activamente en temas que giraban en torno a la transición y asesoraba a los trabajadores.

Los asesinos de hecho fueron José Fernández Cerrá, Carlos García Juliá y Fernando Lerdo de Tejada. Los dos primeros fueron condenados a 193 años de prisión cada uno y Lerdo de Tejada, que de “lerdo” (tonto) no tenía nada y era, además, sobrino de la secretaria de Blas Piñar, logró fugarse y no ha aparecido hasta hoy en día a pesar de la prescripción del delito en 1997. Se cree que podría estar en Brasil.

García Juliá se escapó en un permiso después de 14 años de condena. Transcurridos dos años fue detenido en Bolivia por tráfico de drogas, donde actualmente permanece en prisión.

Fernández Cerrá, tras 15 años en prisión, consiguió la libertad condicional y comenzó a trabajar en una empresa de seguridad. ¡Increíble pero cierto!

El que tramó la masacre, Francisco Albaladejo Corredera, que era nada menos que el secretario provincial de Transporte de Madrid, obtuvo una condena de 73 años.

Leocadio Jiménez Caravaca cumplió cuatro años de prisión por haberles suministrado las armas y Gloria Herguedas, pareja de Fernández Cerrá, estuvo tan sólo un año en la cárcel por cómplice.

Pero, por lo visto, nunca se terminó de aclarar este crimen ya que no se autorizó el continuar investigando de dónde procedían las órdenes para su ejecución. Y, cuatro años después, en febrero de 1981, tuvo lugar el famoso y, a Dios gracias, frustrado intento de golpe de estado en España. ¡Muy curioso todo!

El Nacional

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