Los comienzos de WhatsApp
Jam Koum nació en un pueblo de las afueras de Kiev donde vivía en la indigencia con su madre. A los dieciséis años emigró para huir de la represión antisemita del gobierno ucraniano. Sobrevivió en California gracias a que ella trabajaba de niñera y él fregando suelos y recibían cupones para comida de la asistencia social.
Su habilidad y pericia con los computadores le facilitó el acceso a la universidad y a un trabajo en el que ponía a prueba la seguridad de servidores para la consultora Ernst & Young. Uno de aquellos encargos le condujo a Yahoo en 1997, donde conoció a Brian Acton con quien entabló amistad enseguida.
Dejaron juntos la empresa en el 2007 y tras un año sabático, en el 2009 Koum se compró un iPhone y todo cambió. Convencido de que las apps se convertirían en una gran industria tuvo una idea: que en la lista de contactos apareciera junto a cada nombre un mensaje. Fundó la firma en febrero con un nombre que era un juego de palabras entre «What’s up» (qué pasa) y la palabra App.
Tras contratar a un programador que la elaborara él se encargaba de los servidores. La aplicación apareció en mayo en Apple.
Pero como ésta fallaba con frecuencia y no tenía excesivos usuarios, se desanimó a las pocas semanas y pensó en dejarlo. Su amigo Brian le quitó esa idea y le pidió que le diera unos meses más mientras él intentaba que le contrataran en Twitter y Facebook sin éxito.
Entonces Apple actualizó el sistema operativo del iPhone y permitió a las aplicaciones enviar avisos. WhatsApp se renovó enviando uno cada vez que uno cambiaba su estado. Entonces Koum se percató de que sin pretenderlo había creado un servicio de mensajería instantánea y lanzó WhatsApp 2.0, que ya era la aplicación que conocemos. En un par de meses tenía 250.000 usuarios.
Brian Acton seguía sin empleo y daba vueltas a una idea que no iba a ningún sitio. Koum le enseñó el WhatsApp y Acton se percató de que eso podía ser un sustituto perfecto para el SMS y el MMS, un servicio carísimo que las operadoras querían que usáramos para enviarnos fotos. Se incorporó al equipo y consiguió que cinco amigos de Yahoo invirtieran 250.000 dólares, gracias a lo cual Koum le nombró cofundador.
Al principio WhatsApp era a veces de pago y a veces gratis ya que crecía muy rápido para asumir los costes en servidores, así que usaban el precio de la aplicación para ralentizar su aumento.
Mas cuando en diciembre de 2009 sumaron la capacidad de enviar fotos y los usuarios seguían creciendo pese a ser de pago, decidieron dejarla así.
En febrero de 2014 Facebook la compró por 19.000 millones de dólares. El acuerdo con Zuckerberg se firmó en el mismo centro de asistencia social de Mountain View al que Koum acudía para recibir sus cupones de comida.

