La depresión en España
La depresión es una enfermedad que tiene sumidos en un auténtico pozo a nada menos que casi 2 millones de personas en España aunque algunas fuentes hablan incluso de 6 millones.
Y es que, en ocasiones, quien la sufre no lo sabe. Sólo nota que le faltan fuerzas para realizar las acciones cotidianas más simples, que carece de energía y de la mínima vitalidad. Y se sienten tristes, pero con un tipo de tristeza que pertenece a otra dimensión. Quien no la ha sufrido tiende a trivializar.
No se entiende a quien la padece ni por qué se comporta así. También se trivializa la palabra en sí, diciéndose coloquialmente cosas como «hoy estoy deprimido» para decir que se está triste, melancólico, contrariado. La industria farmacéutica tiene un gran negocio en la depresión.
En España, de hecho, el consumo de antidepresivos se ha disparado en los últimos años de forma alarmante. Y es que desde el año 2000 al 2013 las prescripciones de antidepresivos aumentaron en un 200%.
Los antidepresivos tienen muchas alteraciones relacionadas con la digestión y la vida sexual y pueden aumentar la tensión arterial. Y como efecto secundario permanente y frecuente, se da la paradoja de que hacen que aumenten los pensamientos en torno al suicidio.
Mas si usted está tomando antidepresivos, debe saber que bajo ningún concepto debe interrumpir el tratamiento por iniciativa propia pues puede ser muy peligroso y provocar síntomas todavía más graves que los que le llevaron a iniciarlo, además de los síntomas graves del síndrome de abstinencia. Por lo tanto, siempre debe reducirse el tratamiento de forma muy progresiva y bajo la atención de un médico cualificado.
La depresión es una enfermedad compleja en la que intervienen factores sociales, psicológicos y biológicos. Puede haber un acontecimiento traumático que la precipite, como la pérdida de un ser querido, del trabajo, una enfermedad, preocupaciones económicas o aparecer sin más.
Desde el punto de vista bioquímico, se caracteriza por una perturbación funcional de los transmisores químicos del cerebro, los neurotransmisores, en concreto la serotonina y la noradrenalina. Además, en los últimos años los investigadores han llegado a la convicción de que la depresión es también una enfermedad inflamatoria asociada a una inflamación sistémica.
La alimentación desempeña un papel categórico en la prevención y el tratamiento de la depresión, tal y como corroboran cada vez más estudios científicos.
Piense, pues, cómo elaborar su «lista de la compra» para «alimentar» a su cerebro y que tenga un funcionamiento que permita el equilibrio emocional.
-El tipo de pescado y en qué cantidades necesita su cerebro.
-La fruta y la verdura que le convienen.
-Los «psicobióticos» que no pueden faltar en su nevera.
-Los suplementos alimenticios que funcionan, pues «alimentan» aspectos de la personalidad ligados a la depresión.
-Antidepresivos naturales que puede encontrar en su herbolario.
-Las vitaminas, oligoelementos y nutrientes que debe asegurarse de tomar en cantidades suficientes.
Por: Aida Trujillo Ricart
http://aidatrujillo.wordpress.com/

