Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Vivencias cotidianas de allí y aquí

No hace falta escudriñar en ningún tratado de psicología para saber que una feliz convivencia no es, ni ha sido nunca, un propósito fácil de conseguir.  Incluso entre personas que se tienen afecto, es algo que puede volverse insostenible si no se sabe actuar con gran madurez.

A lo largo de mi vida he leído muchos textos que tratan sobre este trascendental tema.  Pero es obvio que una cosa es la teoría y la otra la práctica.

Hace un tiempo, llamó mi atención un cuento que he adaptado y que paso a narrarles.  A pesar de su estructura “naíf”, pienso que contiene una importante enseñanza que deberíamos tomar en cuenta, si ese es nuestro deseo.

“Durante la era glacial, muchos animales morían a causa del extremo frío reinante. Algunos, entre ellos los puercoespines, acordaron vivir en grupos con el fin de paliar la difícil situación.  De ese modo, podrían ofrecerse abrigo y protección mutua.

Sin embargo, la proximidad de las púas de sus congéneres hería a sus vecinos.  En especial a aquellos que brindaban más calor por su estrecho contacto.  Esto provocó que los puercoespines consideraran el volver a vivir separados.

Al cabo de un tiempo los animales tornaron a padecer frío e incluso llegaron a sentirse solos.  De modo que tuvieron que plantearse el meditar seriamente sobre su situación. Había que tomar, con carácter urgente, una decisión satisfactoria para todos.

Fue entonces cuando se percataron de una cosa en la que no se habían parado a pensar.  No existía otro camino, decidieron.  O aceptaban las espinas de sus vecinos, y sus secuelas, o terminarían, sin remedio, desapareciendo de la faz de la tierra.

Su sapiencia innata les conminó a resolver retornar a vivir juntos.   Para ello tuvieron que aprender dos lecciones:  saber convivir con las heridas que una relación estrecha podía ocasionar y ser conscientes de que lo importante era el calor que esa proximidad ofrecía.  Valiéndose de estos dos aprendizajes fue como lograron sobrevivir.

Para alcanzar la felicidad en la convivencia, tenemos que tomar conciencia de que el respeto mutuo es fundamental.”

Yo añadiría que también son importantes la paciencia, la inteligencia y cierta dosis de simpatía.  Pero, sin respeto es imposible cohabitar en armonía.  Ya hemos visto, en demasiadas ocasiones, cómo una mala convivencia puede dar al traste con el más grande de los amores.   Sin el debido y mutuo respeto no se llegará a nada positivo en ningún tipo de relación.  Insisto, mutuo.  Esa es la parte difícil y complicada, el quid de la cuestión.  Una cuestión que no se puede plantear nunca de forma unilateral.

“Charity begins at home” es un proverbio que tendríamos que saber aplicar a nuestras vidas para poder proyectar amor al resto del planeta.  Por un mundo lleno de paz, empecemos a vivir en concordia con nuestro entorno más inmediato.

El Nacional

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