Semana

Volman visto por  Cándido Gerón

Volman visto por  Cándido Gerón

En una calle del Guascue, sentado en el asiento derecho del vehículo, se me acerca un viejo amigo, y me dice, Ah, José cuanto tiempo, que hace: Aquí leyendo este libro que acaba de publicar Cándido Gerón. Y le muestro la portada. Oh, Sacha Volman, de Besarabia, Ese es el sur de lo más atrasado de Rumanía.

En ese país viví ocho años, estudié allí ingeniería de Minas, me subraya, indicando con ello que tenía conocimientos directos y profundos de aquel país.

Pero no lo que le atrajo la atención fue el personaje. Sacha Volman, tremendo personaje, ambiguo en extremo.

Tengo que leer ese libro, me enfatiza. Y le subrayo el título: ¿Fue Sacha Volman  un agente de la CIA? Anjà, con más razón tengo que leerlo. Y ahí termina la conversación.

Fundamentándose en documentos y testimonios directos de muchos que lo conocieron fondo y trabajaron con él y, sobre todo, en cartas que representan las substancias más genuinas para caracterizarlo, Cándido, en la parte introductoria, en dos párrafos, da fundamento al título que, a la vez, contiene e insinúa, de  entrada,  la temática del libro y además  evidencia el propósito último y primero del mismo. He aquí esos dos párrafos:

De un modo u otro, Sacha Volman fue ese personaje tímido, solidario y enigmático que  entendía que las ideologías no tienen límites.

Su relación con el arte de la política  se basaba más bien en los resultados y las preocupaciones sociales  de los grupos humanos.

Su cosmovisión del accionar político sólo era posible si respondía a un ideal de justicia social y de convivencia democrática.

Y en  el siguiente párrafo, que tiene como asidero al ya transcrito, redondea la imagen que tiene de este personaje, entrañable  a la historia dominicanas que acontece después de la muerte de Trujillo como se testimonia en este libro. Es aquí el otro párrafo:

   Y es partir de esta visión que se puede analizar la vida de Sacha Volman y su primigenia naturaleza dice la tolerancia democrática, considerando que, según dice en una de sus notas:” carecería de total voluntad la vida de los hombres que luchan por un mejor bienestar social”.

He aquí una reflexión suya social y humana, determinante en su discurso ideológico, el cual está conectado con el acto mismo de convertir al hombre en activo de la humanidad.

Ahí, pues, el hombre que el escritor  recoge y configura en las páginas, y que siente y ve que es su real naturaleza, la hubo de acompañarle siempre.

Lo demás, accidentes insustanciales que toda la vida, por ser vida, posee.

Por ello, esa fotografía de la tumba el Cementerio Cristo Redentor, que une dos puntos de la geografía mundial: Besarabia: Rumanía y Santo Domingo, sola, abandonada, y  entre tumbas, una más, justifica las introductorias palabras de la introducción.

Y más, nos recuerda, que después del batallar, de las múltiples contiendas, que emprendió desde bien temprano, todo se resuelve olvido. Y nos remite  a  uno de lo más perfecto soneto escrito, en el umbral de la vida, por Don Luis de Góngora, que cierra con estos estremecedores e inolvidables  endecasílabos:

                 Se vuelva, mas tú y ello juntamente                  en tierra, en hueso, en polvo, en sombra, en nada.

Ahí está el Sacha Volman que Cándido Gerón rescata. Contradictorio sí, como todo lo histórico; pero un personaje de leyenda.

Y hora en que el país se ve a cine como una de la industria de mayores proyecciones inmediatas, en que se suceden los proyectos cinematográficos, este libro de Cándido Gerón sería bueno que los ojos que buscan un buen tema se detenga y demoren en él, pues el personaje  que en él se mueve y palpita, insertado en la carne misma de la historia contemporánea dominicana, y que toca la misma historia mundial, más bien corresponde a uno de los personajes protagónicos una de las tantas novela del prolífero Frederick Forsyth, pensamos, por ejemplo Los perros de las guerra, publica en 1974 y  llevada al cine dirigida por John Irvian y protagonizada por Christopher Walker.

 Ahí el libro, el personaje, la historia e intrahistoria, Ahí está el personaje, pleno de pormenores, desde el espectacular escape de los nazis por una Europa sembrada de odio, muerte, de exterminio hasta la tumba donde yacen sus huesos en el pleno silencio y abandono.

Ahí el personaje que Gerón pone de manifiesto lleno de significativo accidentes humanos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación