Opinión

“El destino”

“El destino”

Pensada al estilo Rodin, la nueva “señal” del líder” ha sido lanzada una vez concluido el desastre electoral: “el destino” es él y su continua reelección, aunque la haya prohibido constitucionalmente para volver a imponerla.

 Esto para seguir como gobierno asociado a la Barrick, a la Sun Land, a las “Estrellas de Santiago”, a la oligarquía voraz, y a las mafias políticas, militares y policiales; para seguir empobreciendo  material y espiritualmente nuestra sociedad; para seguir contaminando el ambiente, saqueando la naturaleza, reprimiendo en las calles, torturando en las cárceles, fusilando en los barrios; discriminando por sexo, edad, color de la piel, procedencia nacional y status social.

Sí, para continuar en eso de modernizar dilapidando, derrochando y deslumbrando con la fatuidad de su gestión; enajenando desde sus “medios” de opinión, amordazando la crítica desde el poder del Estado, robando a dos manos, de grado a grado y de “tumbe” en “tumbe”.

La “suerte” es que el destino histórico no está predeterminado.

 La historia de los pueblos y las sociedades  se construye de manera más compleja, con múltiples combates colectivos e individuales: de clases, sectores de clase, géneros, generaciones, etnias, minorías, mayorías; luchas patrióticas, populares, civiles, militares, sociales, culturales…

Existen situaciones y poderes históricamente pasajeros. Incluso Estados, gobiernos y gobernantes (pervertidos o no) empeñados  en quedarse “per secula seculorum”; pero todos finitos, ninguno eterno, no importa en qué dimensión se sientan predestinados, ni en qué proporción se hayan autoendiosado.

¡Qué va! La historia no se repite como piensa Leonel, y cuando parece repetirse, lo hace como caricatura o como tragicomedia.

El pueblo puede contribuir a subvertir esa pretensión y  esta sociedad puede ingeniarse la fórmula -como lo hicieron recientemente desde las calles otros pueblos – para mandarlo al carajo (y más allá) junto a todas sus mafias,  abusos, auto-cobas, ambiciones, cortesanos y calieses.

Hay, por demás, muchas señales adversas a la del “líder”, recogidas en encuestas, abstención, votos en contra y maldiciones multitudinarias.

Adversas también a sus similares (Miguel Vargas e Hipólito Mejía), quienes, sin pensarlo tanto, aspiran a lo mismo para hacerlo igual. Señales favorables a recrear el poder.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación