El reconocido escritor John C. Maxwell, en su libro El Talento Nunca es Suficiente, afirma lo siguiente: ¿Qué es lo que lleva a las personas a la cima? ¿Qué es lo que los hace arriesgarse, seguir adelante y hacer lo que sea necesario para lograr sus objetivos? No es el talento. Es la pasión. La pasión es más importante que un plan. La pasión crea fuego. Le provee fuerza. Todavía no conozco a ninguna persona que sea apasionada y que le falte energía. Mientras la pasión se encuentre allí, no importa si fracasa. No importa cuántas veces caiga. No importa si los demás están en contra de ellos o si las personas dicen que esa persona no puede triunfar. Seguirá adelante y sacará provecho de cualquier talento que ellos posean. Son personas extra talentosas y no se detienen hasta que tienen éxito.
Y, efectivamente, de esa pasión está revestido el licenciado Danilo Medina, candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), quien siempre ha sido un hombre talentoso.
Pero, más que eso, es un ser humano incuestionablemente triunfador en las lides políticas, porque es un hombre con una desbordante e innegable pasión. Que en eso se parece mucho a su maestro Juan Bosch y a su compañero y líder del PLD Leonel Fernández.
Danilo Medina no conoce las palabras cansancio y desesperación. Él, definitivamente, es un auténtico hombre victorioso porque nunca ha desmayado y mucho menos dudado en la consecución del objetivo deseado.
De ahí la incuestionable ventaja que hoy día le lleva a Hipólito Mejía, candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Su pasión lo ha llevado a prepararse, a estudiar y conocer a fondo los problemas políticos, económicos y sociales de nuestro país y de otras naciones iberoamericanas, para, una vez llegado el momento, convertirse en presidente de la República, en un consumado estadista llamado a continuar haciendo lo que está bien, corrigiendo lo que está mal, y haciendo lo que nunca se ha hecho para beneficio de las grandes mayorías del pueblo dominicano.
La pasión lógica ha sido su norte en toda su trayectoria como político honesto y prudente, sereno y calculador; hombre amante de la convivencia pacífica, incapaz de dejarse arrastrar por los improperios públicos de sus adversarios, que no es necio ni falso, mucho menos imprudente o malvado.
Por ello, una pasión razonada lo conducirá a ganar en la primera vuelta el próximo 20 de mayo.
De eso no me cabe la menor duda. ¿Y a usted?

