Para quienes ven a Ana María Montero en la conducción de la sección Escenario, de CNN en Español, desde la cual transmite los contenidos que recrean los grandes espectáculos del cine, la danza y la plástica, no llegan a tener una idea exacta de la sencilla personalidad de esta comunicadora y especialista en relaciones internacionales, que habla tres idiomas y que, pese a ello, no tiene reparos en recibir con sencillez a quienes se le acercan. Ana María Montero estuvo en el país como invitada especial del Festival Ecocine 2010 y permitió, previo al inicio del evento, una breve entrevista con Qué Pasa!
Una lección para ser aprendida por mucha gente: Ana María Montero no es la editora de espectáculos de la más importante versión en español de una cadena televisiva norteamericana, solo por ser una cara hermosa. Tras esta armonía facial, tras el rejuego de líneas, color y corte de pelo, delgadez exacta y sencillez que impacta, hay factores: talento innato, actitud para desarrollarlo y una base académica que tiene tres títulos y dos idiomas bajo su control total, el inglés el francés además de un correcto español natural por origen. La imagen de esta hermosa mujer cubano-española, es ampliamente conocida en toda América Latina por su trabajo de crónica de arte para CNN en Español. Es una figura familiarmente aceptada por los millones de televidentes de la cadena norteamericana que hizo conciencia de la importancia del público hispano. Y, a pesar de la omnipresencia televisiva cotidiana, Ana María Montero no tiene aceite o «grasa», como decimos por estos rincones cuando una figura del medio artístico vive en medio de una crisis de egocentrismo y se siente el centro del Universo. Ella simplemente no se ha dejado llevar del boato traicionero que disloca la percepción de tanta gente que «aloca» por pasar ante las cámaras transnacionales.
La televisión no se cultiva por tener un rostro armonioso. Ese criterio está superado. Hoy prima la preparación académica, el talento y una actitud de trabajo que no conoce de recesos en la producción, afirma.
Se le reconoce por la calidad de los contenidos que ofrece, que incluye entrevistas con las luminarias del espectáculos y crónicas con el ritmo del cine, la danza las artes plásticas y el teatro.
Ana María Montero, en lo personal, tiene mucho mejor imagen que lo que de ella se ve por televisión. Es alta, delgada y con un buen manejo de la conversación.
Sumamente abordable, no tiene «aceite».
Centro de atención
La noche de la apertura del Festival fue el centro de la atención, sobre todo de los hombres que tienen tanta atracción por los elementos de la imagen exterior, cuando en realidad debían elogiar la preparación de esta comunicadora graduada en Mercadotecnia, Comunicación y Relaciones Internacionales en las Universidades Complutense, de España y la de la ciudad de Atlanta.

