Opinión

2011 y petróleo

2011 y petróleo

En general, del año que termina se podrá decir que las cosas han empezado a mejorar notoriamente, tanto para el país como para el mundo. No debe esto, sin embargo, hacernos perder la perspectiva de que  el 2011 tiene potencial para ser un año sumamente difícil y para lo que deberemos estar preparados.

 El retorno de los tres dígitos en el precio del barril de petróleo luce inevitable, con una proyección a sobrepasar con comodidad el umbral de los $120 dólares  antes que las campanas anuncien el inicio del 2012. Es casi inevitable que el alza incida en los precios de los alimentos, y empecemos a reeditar la inolvidable crisis de los precios de materias primeras del 2008.

 Por fortuna, no hay que hacer mucha memoria para saber las repercusiones que esto tendrá  para la República Dominicana y para el resto del mundo, y debe llamar nuestra atención  que los gobiernos tienen menos capacidad que la que tenían en el año 2008 para hacer frente a una crisis de este tipo.

 Hay una falla fundamental afectando el mercado mundial de petróleo que no existía hace 15 años, pero  parece garantizar que será un problema reiterativo durante años y años. La oferta global de petróleo no está creciendo al mismo ritmo que la demanda.

 No ha de sorprender, ni es coincidencia, que esto esté ocurriendo a  poco tiempo de que la mayor parte de la producción petrolera fuera nacionalizada en la mayoría de los grandes países con reservas de petróleo. La producción pasó de 80% privado contra 20% público a principio de los años 90, a 70% público contra 30% privado a principio de la década del 2000. 

 Mucho dinero que empresas privadas del sector petrolero antes reinvertían en exploración y explotación de nuevos yacimientos que luego servían para incrementar la demanda, fue desviado por las empresas estatales por  politiquería de los gobiernos en muchos  países exportadores.

 Esto presionará aún más los problemas latentes como la crisis de deuda de los países europeos periféricos, afectará  el crecimiento de la demanda en la economía de Estados Unidos, y, aunque en principio, muchos de los países emergentes se beneficiarán del incremento de valor de sus materias primas, no tardará mucho en que su pequeña burbuja reinflada estalle.

 Desde la caída de Lehman Brothers, el mundo volcó su  atención a la regulación de los mercados financieros, poniendo de lado problemas graves y fundamentales en los mercados de materias primas, limpiándose el polvo del saco atribuyéndolo a “especuladores” y de vez en cuando amenazando limitar la incidencia de estos en ese mercado.

No es especulación, no son gordos capitalistas con bigotes en una torre haciendo millones a costa de los pobres. Son las insaciables ambiciones de los grupos políticos que durante más de 10 años han financiado programas “sociales” que les ganen  votitos con las masas idiotas y conservar el poder, que han encontrado en la centralización de la producción su más efectivo activo.

 Mientras sigamos buscando la fiebre en la sábana el problema persistirá. El 2011 probablemente vea el alza y luego un nuevo desplome en los valores de las materias primas, para reeditar todo en el 2013 o 2014. Algo tendrá que ceder.

El Nacional

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