Opinión

2019

2019

El año que viene tiene un alto potencial de ser histórico partiendo de la sucesión de eventos que han venido ocurriendo en los últimos años que lucen encaminados a su desenlace en el 2019.

El Reino Unido estará en la posición de concretar el Brexit en marzo del 2019, y todo parece indicar que lo estará haciendo sin ningún tipo de acuerdo con la Unión Europea, lo que garantiza un desastre económico y social para esa nación en el corto plazo.

Más aún, las investigaciones alrededor del Presidente Trump, una de las cuales ya le atribuye complicidad en la comisión de delitos en el financiamiento de campañas, es altamente probable que empiecen a revelar sus resultados a lo largo del año que viene, sea a instancia de los distintos procuradores fiscales que siguen dichos casos (incluyendo al Procurador Especial Robert Mueller) o por los demócratas que asumirán en la Cámara de Representantes el próximo 3 de enero con amplios poderes investigativos.

En ambos casos, el impacto que estos hechos tendrán sobre las sociedades directamente implicadas y, de manera más amplia, en todo occidente serán, cuanto menos, muy interesantes. En el medio de todo ese desastre quedarán la llamada “derecha alternativa”, la era de la “post-verdad”, y en particular el rol de Rusia en cultivarlas.

Las instituciones democráticas de occidente han sido puestas bajo una prueba de estrés sistémico extremo, y los resultados de esa prueba quedarán al descubierto en el 2019. Inevitablemente esto traerá inestabilidad política en las principales economías del mundo, lo que podría tener repercusiones sobre el resto de nosotros que probablemente tendremos navegar mercados altamente volátiles a los largo de todo el año que viene.

En la medida que se revele el alcance de la intervención de actores externos, y en particular de Rusia, tanto en la campaña de “Leave” en el referendo del Reino Unido sobre su permanencia en la UE, así como en la campaña presidencial de los Estados Unidos del 2016, el mundo se verá en la necesidad de tocar el tema sensible de la protección de sus democracias de actores externos con nefarias intenciones en un mundo cada vez más interconectado, por el resultado del desenlace que veremos en el 2019.

Estos últimos 3 años han sido particularmente extraños para las democracias tanto en Norte América como en Europa, pero dado el curso de las situaciones luce inevitable que el próximo año finalmente veamos su desenlace. Qué deparará como consecuencia de todo ello es difícil saberlo a ciencia cierta, lo que sí está garantizado es que será interesante.

El Nacional

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