Ha causado gran regocijo conocer que el 24 de septiembre habrá una jornada poética de un día en solidaridad con el movimiento 100,000 POETAS PARA EL CAMBIO, por la vida y por la tierra.
Como un mentís a las críticas que han desatado los Festivales de Poesía realizados hasta ahora, considerados por muchos como eventos de relaciones públicas donde un grupito de poetas aprovecha el financiamiento estatal para invitar a sus amigos y poetas importantes y promover su obra, esta jornada poética ha asumido los aprendizajes del Festival Mundial de Poesía de Medellín, un evento que se inaugura con la participación de miles (entre cinco y diez mil participantes) y que se convierte durante una semana en una feria de toda la ciudad, algo a lo que aspiramos.
En ese sentido nos alegra muchísimo saber que, durante un día, y como en Medellin, los y las poetas participantes y sus invitados/s nos reuniremos en el Parque Independencia a las diez de la mañana del Día de las Mercedes, o de Obatalá, en la tradición africana, y desde allí marcharemos, junto con Geo Ripley y sus tambores, hacia la Academia de Ciencias, sita en la calle El Conde con Las Damas, donde además de leer, compartiremos con la Junta de Vecinos de la Zona Colonial el almuerzo en el Parquecito de los Pellerano, a la una de la tarde.
Otros felices son los Departamentos de Humanidades de las universidades del país, donde los y las profesores de Literatura están invitados a participar con sus estudiantes y especialmente la UASD, que nos acompañará con su banda de música y zancudos. De igual manera, el Ministerio de Educación se incorporará al evento invitando al profesorado que imparte literatura y al estudiantado.
Medellín también es un modelo para la integración de los y las trabajadores. Nunca olvidaré cuando en Barranca Bermejo, leímos a las cuatro de la mañana en la entrada de una refinería. Tampoco cuando leímos frente a cientos de desempleados, a las seis de la mañana. Invitamos pues a los Sindicatos.
Sólo así pondríamos en práctica la recomendación Martiana:
Cultiva lo magno, puesto que trajiste a la tierra todos los aprestos del cultivo. Deja a los pequeños otras pequeñeces. Pon de lado las huecas rimas de uso, matizadas con flores de artificio, que suelen ser más juegos de la mano y divertimento del ocioso ingenio que llamarada del alma y hazaña digna de los magnates de la mente. Echa al fuego pesares de contagio, rimas reflejas, dudas ajenas, males de libros, fe prescrita y caliéntate en la llama saludable de estos tiempos dolorosos, en que despierta ya en la mente la criatura adormecida, y están todos los hombres de pie sobre la tierra, apretados los labios, y vuelto el puño al cielo, demandando a la vida su secreto.
