El señor secretario de Hacienda, Vicente Bengoa dijo, como el que no dice nada, que en el proyecto de ley de Presupuesto el gobierno estaba violando 24 leyes. ¡Sólo 24!
En cualquier otro país, el anuncio del ministro habría creado una verdadera crisis política; pero en República Dominicana, país inverosímil, que ya no es de azúcar, pero sí de alcohol, no pasó nada. ¡Absolutamente nada!
En los países desarrollados o en vías de desarrollo nadie, ni siquiera el presidente de la República, puede flagrantemente desconocer, ignorar, pisotear o violar las leyes.
El fortalecimiento del sistema jurídico es garantía de equidad, de respeto y de convivencia. El respeto al derecho ajeno es la paz.
Es penoso que los funcionarios de las instituciones afectadas por las violaciones a las leyes no hayan dicho esta boca es mía.
¿Dónde está la independencia de los poderes del Estado si el Ejecutivo se impone asignando partidas como le dé la gana? ¿Por qué Jorge Subero Isa, presidente de la Suprema Corte de Justicia, que le gusta tanto hablar, no lo hace ahora con energía para protestar contra las violaciones a las leyes? ¿Por qué el presidente del Senado, tan agresivo cuando critican al gobierno, no se paró en dos patas contra la violación de 24 leyes?
¿Qué hizo la oposición? ¡Nada! Se limita a una nota de prensa que envía a los medios que el gobierno patrocina con más de seis mil millones de pesos al año. La oposición también ha sido comprada. Si no fuera de ese modo el PRD estaría tirado en la calle aplicando una línea de masas tratando de llevar al gobierno a su propia legalidad, como lo planteó Juan Bosch contra Balaguer.
El presidente de la República lo controla todo. En un exceso de honestidad, cosa rara, el ministro de Hacienda habla de la violación de 24 leyes en la elaboración del Presupuesto. Pero todos los días el gobierno viola la Constitución. La Policía ha matado en supuestos intercambios de disparos a cerca de 500 ciudadanos. Es pena de muerte en los hechos. Los asesinatos policiales no los detiene nadie. Al contrario, muchos los aplauden. Quiere decir que la violación de 24 leyes de las que habla el inefable ministro de Hacienda, es nada, en comparación con las violaciones sistemáticas a la Constitución y al Estado de derecho que se supone existe en nuestro país. Cuando proclamen la nueva Constitución gritemos unidos: ¡Rompan fila y viva el Jefe!

