El sábado 24 de abril de 1965, a las 1:35 p.m., el doctor José Francisco Peña Gómez, que no era el secretario general del PRD, como afirman muchos ignorantes y mentirosos, anunció en el inicio del programa Tribuna Democrática, que se difundía a través de Radio Comercial, ubicada en la segunda planta de una casa situada en la Padre Billini esquina Sánchez, que el capitán Mario Peña Taveras, del Ejército Nacional, por instrucciones del coronel Hernando Ramírez, le había comunicado que el Jefe del Estado Mayor del Ejército, general Rivera Cuesta, y otros oficiales superiores de esa institución, habían sido arrestados porque se había iniciado el restablecimiento del gobierno del profesor Juan Bosch. El doctor Peña Gómez no dijo más nada y salieron, de manera inmediata, por las frecuencias de la emisora, las notas del Himno Nacional de Francia: La Marsellesa. No es verdad que el doctor Peña Gómez llamara al pueblo a tirarse a las calles.
Junto a Peña Gómez se encontraban en el estudio de Radio Comercial Enmanuel Espinal, «Manny», y el poeta Mota Contín, director el primero y redactor el segundo del programa. El secretario general del PRD era el rico empresario de la venta de automóviles y camiones don Antonio Martínez Francisco y la fecha que encabeza esta columna para muchos es una fecha luctuosa, pero para el autor de esta columna, el 24 de abril de 1965 es el inicio del episodio político militar más importante en la historia del pueblo dominicano en el siglo XX; y la del 28 de abril, cuando se inició la grosera intervención del ejército estadounidense, por órdenes del presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, es una fecha inmortal porque se dio la oportunidad a los dominicanos de demostrar su excepcional valentía y dignidad en defensa de la soberanía nacional.
Ese Movimiento militar llamado Constitucionalista, fue fundado por doce oficiales de las Fuerzas Armadas dominicanas, cuyos nombres se señalan a continuación, con la autorización expresa de Juan Bosch, presidente constitucional de la República en abril de 1963: Teniente coronel Rafael Fernández Domínguez E.N.; muerto en combate.; mayor A. Roberto Cabrera F.A.D.; capitán Héctor Lachapelle Díaz E.N.; capitán Fernando Cabral Ortega, E.N, fallecido.; capitán Rafael A. Quiroz, E.N. fallecido.; primer teniente Berto Genao Frías, E.N.; primer teniente Lorenzo Sención Silverio, E.N.; primer teniente José Jiménez Germán, E.N.; primer teniente Gerardo Brito Brito, E.N., fallecido.; primer teniente Freddy Piantini Colón, E.N.; primer teniente Marino Almánzar, E.N.; y el primer teniente Arturo Ernesto González, E.N, fallecido. Doce en total a quienes luego del 24 de abril se les sumo una larga lista de oficiales de las Fuerzas Especiales, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea Dominicana y la Policía Nacional.
Muertos y vivos, fallecidos o no en combate, esos militares son héroes y próceres de la república, que con su experiencia asumieron la responsabilidad admirable, importante y eterna, de dirigir a los miles de dominicanos que se pusieron a sus órdenes para combatir las fuerzas de Infantería de Estados Unidos, convertidas después junto a fuerzas militares de otros países de América hispana, Brasil, Paraguay, Nicaragua y Honduras, que asumieron el nombre trágico y risible de Fuerza Interamericana de Paz, apadrinada por la mal llamada Organización de Estados Americanos (OEA), organización basura internacional que quiso legalizar con su nombre la agresión a nuestro pueblo: «El pueblo dominicano fue a partir de aquel momento, ha sido y sigue siendo el gran héroe de ese episodio».

