Por. Narciso Isa Conde
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Wally, nuevo Embajador USA en Dominicana, no merece el más mínimo rechazo, ni la más pequeña mofa, por ser gay u homosexual. Tal opción es un derecho inalienable, siempre que el modo de ejercerlo no dañe a ningún ser humano. Asumir la responsabilidad de declarar sinceramente ante el mundo su preferencia sexual, unirse en pareja y exhibir sin sonrojos ni subterfugios esa relación, lejos de convertirse en motivo de condena, debe entenderse como una virtud. Es más, pienso que con ese proceder ese ciudadano estadounidense está contribuyendo a derrotar prejuicios y discriminaciones execrables.
Para mi lo cuestionable en Wally es representar al imperialismo estadounidense, al capitalismo en fase de putrefacción, a las voraces corporaciones transnacionales y la política guerrerista y ecocida de las élites de EEUU.
Por otra parte, el reemplazo de un Nuncio pedófilo por el joven cardenal africano Tadeus, es un paso de avance del Papa Francisco y el Vaticano. No nos imaginamos que al nuevo Pontífice, que ha dado tan buenas señales en no pocos aspecto de la política eclesial católica, se le vaya a ocurrir repetir la mala historia con una selección sospechosa o proclive a tal in-conducta. Que Taddeus sea negro-negrito es todavía mejor señal en un momento de imposición espuria en nuestro país del nazi-racismo oficial con pinta anti-haitiana.
Eso hay que aplaudirlo con las dos manos y los dos pies. Como hay que rechazar que el Vaticano y el propio Francisco continúen condenando el aborto en todas sus latitudes, prohibiendo el uso del condón y los métodos anticonceptivos, oponiéndose a la libertad de opción sexual y al matrimonio gay, rechazando el fin del celibato y del machismo institucionalizado, practicando la usura desde el Banco Ambrosiano y asumiendo una posición todavía permisiva de la explotación capitalista, del saqueo imperialista y de la impronta destructiva de las corporaciones minero-energéticas.
Taddeus de todas maneras va en coche respecto a la situación de Wally. Tadeus tiene un Papa que muchos/as pensamos conservador y ha resultado progresista; mientras Wally tiene un presidente Obama, que no pocos creyeron de centro-izquierda, y ha resultado una farsa en cuestiones esenciales del ejercicio del poder imperialista mundial. Pero de todas maneras, así como Tadeus es un jaboncito en el “sancocho nazi-racista”, Wally lo es en el “asopao homofóbico”.
Algo es algo. Definitivamente no todo es para entristecernos en esta Navidad.

