Voy a colindar con la justicia, para que no olvidemos a una de las figuras más sobresalientes de nuestra historia política y literaria, la del profesor Juan Bosch Gaviño, en su 103 aniversario. Nacido en el fecundo y prodigo Cibao, en la Vega en Junio del 1909, específicamente en Rio Verde. Fue presidente de la República en 1963, injustamente derrocado a los 7 meses, siendo un gobierno que profundizó la honradez y la escrupulosidad con los recursos del pueblo, motivando aquel atropello institucional la Revolución de Abril de 1965, que dejó miles de muertos y heridos y una indigna intervención extranjera, de triste recordación para la dignidad dominicana. Juan Bosch, desde sus inicios descolló rechazando las dictaduras, la reelección y las injusticias, destacándose como brillante profesor escritor, cuentista, novelista, humanista y político visionario, que dejó tantas cosas todavía inéditas así como dos partidos políticos grandes como el histórico PRD, hoy dirigiendo la oposición, y el PLD en el gobierno que lo fundó en 1973.
Felicito a todos los patrocinadores y organizadores que han recopilado parte del inmenso legado de Bosch.
Nunca olvido que Juan Bosch me mandó a sondear con uno de sus ayudantes a mi casa siendo nosotros muy joven todavía, pero ya descollaba en el derecho, me decían pico de oro, y Bosch me dijo que tenían el plan de inyectar jóvenes y me ofreció y se lo agradecí. Le dije que ya era tarde porque veía en el ambiente quejas que lucían conspirativas. Semanas después lo derrocaron. Para las elecciones del 1966 el propio Bosch insistió con nosotros para que junto al doctor Pablo Solano Hernández lo representáramos en La Vega, en Constanza y a propósito ganó aquellas elecciones otro gigante dominicano desaparecido el gran líder el doctor Balaguer, de parecidas vertientes en lo cultural, social, creativa, cultural y político, sembrador también de grandes realidades que las generaciones no pueden olvidar, porque sus siembras, aunque no perfectas como humanas, hoy referentes especialmente su inmensa obra material de notabilidades construidas casi sin presupuesto sin impuestos y sin prestamos de lo que hoy vivimos. También le serví a Balaguer y hasta le escribí uno de mis libros, la IV República, donde recopilé más de 1000 fechas de la historia política nacional y mantengo un expediente con más de 400 cartas de ex presidentes, cancilleres, embajadores y amigos del mundo, que nos felicitaron en aquel tiempo, por aquel modesto regalo a la bibliografía nacional. Recuerdo que Balaguer me mandó a invitar a través de un gran dominicano a quien ayudé con mis amigos y familias a su carrera del doctor Víctor Gómez Bergés, en sus inicios, así como con el doctor Ramón Tapia Espinal, ex presidente del país.
De Bosch podríamos llenar decenas de trabajos, pero lo esencial hoy es seguir su ejemplo que nos dejó aquel valor.

