Opinión

A dos años

A dos años

Hace dos años, con encuestas vaticinando que el PLD ganaría las elecciones, renuncié de sus filas. Mis argumentos se han confirmado. Me libré de no ser cómplice de tanta inmundicia. Falta el país.

“Diferencias políticas agudizadas, con el PLD y con el gobierno de Leonel Fernández, me conminan a renunciar como miembro de esa organización. Milité bajo premisas distintas a las traducidas en  políticas públicas de los períodos que ha dirigido el Estado”.

“Ingresé entendiendo que sus postulados constituían el escenario adecuado para concretizar mis ideas sobre los caminos que debe transitar nuestro país para superar el atraso que registra”.

“La realidad me ha convencido que debo buscar nuevos refugios. Sus gestiones profundizan las causas que me impulsan a incursionar en política. Para esta nación es un fracaso que una organización fundada con fervor, por una personalidad de la dimensión de Juan Bosch, haya terminado siendo otra de las decepciones que ha sufrido en su historia. Por ventura, la vida permitió que ese ilustre ciudadano no tuviera que constatar tan penoso desenlace”.

“Abrigué la esperanza de que desde el Partido surgiera la corriente de pensamiento capaz de detener la marcha hacia el envilecimiento definitivo. Hoy, no me caben dudas de que nuestro país no debe esperar nada positivo de un futuro confiado a las manos fallidas del PLD”.

“Me marcho con tristeza, pero sin frustraciones. Cuando este pueblo acceda a mayores niveles de respuesta ante las estratagemas que lo someten, colocará las cosas en sus lugares y dará al PLD la lección merecida. En ese momento no asumiré responsabilidad por las abdicaciones a los postulados de un proyecto digno de mejores resultados. Las advertencias sobre el riesgo que se corría; la firmeza de criterio; mi fidelidad a los principios y esta carta, me servirán de escudo”.

“Renuncio al Partido, no a la política, la cual ejerzo por vocación, no por coyunturas ni para dotarme de oportunidades mágicas. En el país existen las voluntades para aglutinarse en torno a ideas creativas, con aptitud para proponer una alternativa que rompa el círculo vicioso de una actividad ejercida a partir de las peores motivaciones. Iré en busca de ellas y arrimaré mi hombro a sus ilusiones, sin importar que mis fuerzas se agoten. Prefiero luchar con quienes comparten mis sueños, que padecer la pesadilla de un poder que servirá para la perpetuación de los males que cercenan las posibilidades de engrandecer la patria.”

El Nacional

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