Opinión

A Leonel

A Leonel

Ciudadano Presidente:  “Confieso que es difícil para mí dirigirme a Usted sobre este tema después que le concediera el “placet” como Embajador de Colombia en nuestro país al general colombiano Mario Montoya, denunciado como pieza clave de la trama criminal puesta en marcha en mi contra por el gobierno de Álvaro Uribe.”

“Por esa razón y por los ya señalados incumplimientos a los compromisos contraídos por Usted para proteger mi vida a raíz de la entrevista que sostuvimos el 19 de septiembre del 2008, ciertamente, dudé bastante en hacerlo. Pero algo grave me ha obligado a dirigirme de todas maneras a su persona, a pesar de todo esto.”

“Me refiero a lo confesado por el Cónsul General de los Estados Unidos de América, como explicación de los vejámenes sufridos recientemente por mi esposa en el aeropuerto de Miami”.

“Ese señor, hablando a nombre del Departamento de Estado de los EEUU, a propósito de la nota enviada por el Canciller Morales Troncoso, me vinculó al terrorismo e hizo extensiva la acusación a Lourdes y a mis tres hijos”.

“No escapa a la inteligencia común las graves implicaciones de esos señalamientos, formulados por un representante de una potencia que ha sido capaz de masacrar pueblos, asesinar y torturar personas estigmatizadas de esa manera por sus servicios de seguridad.”

“Esos señalamientos no dejan dudas de que altos funcionarios civiles y militares de EEUU participan en la conjura denunciada. Está cada vez más claro que no sólo se trata de una determinación del régimen  de Colombia, con el cual el gobierno que usted preside sigue estrechando relaciones: el Departamento de Estado de EEUU evidentemente también está alentando ese proyecto criminal, llegando a la perversidad de contemplar represalias contra mi familia.”

“El caso es grave, gravísimo, y usted está obligado desde su investidura presidencial a objetar esa declaración de tan alto representante diplomático de EEUU, a comunicarse con el Presidente Barak Obama expresándole las peligrosas implicaciones de esa comunicación diplomática, a defender la integridad moral y física de una familia que ha sido ejemplo de dignidad en esta tierra y, en fin, a contribuir a detener con gestos precisos e inequívocos esos nefastos designios.”

“No hacerlo es definitivamente permitir que sigan creciendo las dudas respecto a la posición oficial en torno a esos hechos ominosos.”

Nota: Esta carta fechada el pasado 16 de junio fue entregada al día siguiente y todavía no hay reacción alguna de su destinatario.

El Nacional

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