Opinión

A lo que nada nos cuesta…

A lo que nada nos cuesta…

Los viajes del presidente de la República constituyen fiestas de funcionarios que se disputan los asientos de primera clase de las líneas aéreas, y las habitaciones más espectaculares de los hoteles cinco estrellas. Al último viaje  a las Naciones Unidas lo acompañaron cerca de 50 personas. El vicepresidente viajó a Brasil con igual cantidad de personas a una conferencia. Hace  unos días, cerca de 60 periodistas  viajaron a Washington a un curso sobre marketing político invitados por la Secretaria de Estado de la Juventud. Los frecuentes viajes  de la Primera Dama, en cualquier otro país del mundo fueran motivo de escándalo. Cuando termine el gobierno del PLD, si es que termina, la mayoría de los funcionarios le habrán dado la vuelta al mundo  sin gastar un centavo de sus bolsillos. Ellos, los del PLD,  saben lo que es el poder. Ellos sí que saben  practicar el hedonismo.  Les tengo envidia de la buena…

Los comités intermedios del PLD ahora se reúnen en los restaurantes Reyna de España, Sofía, Marocha, Vesuvio, Vesuvito, David Crocket, Simpson, Don Pepe, Iberia, Casa Vicente, Boca Marina, Neptuno, entre otros.  A mediodía o en la noche esos restaurantes están llenos de funcionarios con amigos, amigas, relacionados y relacionadas, descorchando los mejores vinos. El Estado paga. 

Los que antes vivían en pobres habitaciones  que a duras penas podían pagar,  gente de clase media baja o muy baja que vendía el periódico Vanguardia, hablaba de lucha armada, y estudiaba en la UASD con mucha precariedad.  Los que antes eran huérfanos de solemnidad, ahora son señores de saco y corbata, gente fina y refinada, gente de poder que se desplaza  en vehículos muchas veces blindados con escoltas armadas hasta los dientes mientras los franqueadores  detienen el tránsito para que no se detengan en los semáforos.  Esa gente tiene salario de hasta un millón de pesos. Cada ministro se merece eso y más. El poder es para usarlo. Y usarlo bien. Además, ¡carajo!, las oportunidades son calvas…

Para que ese estado de privilegios se mantenga es necesario invertir en la ignorancia, permitir que los barrios se llenen de drogas y que los miserables se maten entre sí. Y si no se matan ellos mismos drogados, entonces que los mate la Policía en irrebatibles intercambios de disparos.

Prensa e Iglesia están con el gobierno.

  Y hay  nominillas,  bono gas,   tarjeta Solidaridad,   bono escolar y otras formas de envilecimiento. Para no dejar cabos sueltos, los muchachos del PLD primero compraron al Partido Reformista. Ahora han comprado al Partido Revolucionario Dominicano, para evitar oposición, lucha popular o un estallido social revolucionario,  lo cual significa que tendremos al PLD en el poder por muchos años. ¡Que siga la fiesta, pues!

El Nacional

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