(A casi dos años de su muerte)
El tiempo se ha ido
Pero no tú,
Tú sigues aquí conmigo,
En mi ser, en mi yo,
clavada como un dolor,
como una cruz en mitad del pecho.
El tiempo ha pasado como un relámpago,
Fugaz,
imbatible,
mortal.
Pero tú sigues viva en mi corazón
En este corazón que sangra como un río
En este corazón que se desgarra con tu nombre
En este corazón que se destroza cuando te nombro
En este corazón que me ahoga cuando te recuerdo.
En este corazón que se muere sin ti.
El tiempo ha corrido como un potro salvaje
Pero tú te has quedado inmóvil, serena, segura.
El tiempo no te perturba.
¡Ya no!
El tiempo que siga su curso
Que siga volando como ave sin rumbo.
Que corran las horas como rayos de tormenta
Que corran los días como pólvora
Que corran los años como gacelas.
El tiempo ya no existe para ti.
Para ti solo existe el misterio.
Estás sentada en la puerta del recuerdo
Esperando por mí.
Lo sé, Cielo de mi alma.
Lo sé, madre mía.
Lo sé

