Opinión

¿A predicar o a revivir el latifundio?

¿A predicar o a revivir el latifundio?

Una caballería equivale a 100 por 200 pies de área, y no hay que hacer cálculos complicados para saber que 1,825 caballerías es una enorme extensión. Localizada en el oriente cubano, se trata, sencillamente, de un apetecible latifundio. Es por eso que la organización  Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba (ECHO-Cuba), dirigida por Teo Babún junior, concentra su “misión religiosa” en esa zona.

ECHO-Cuba recibe fondos de la Agencia USAID, y su director, en los últimos 20 años ha pronunciado centenares de conferencias sobre la justeza de la conspiración contra Cuba.

La semana pasada, declaró que la misión de ECHO-Cuba es  cristiana y humanitaria y que es calumniosa la afirmación del Gobierno de Cuba de que realiza actividades conspirativas. Varios párrafos sobre libertad de asociación, libertad religiosa y otros temas,   fueron incluidos en la declaración, como era predecible.

  El investigador Guillermo Jiménez, en su libro, Los Dueños de Cuba, afirma que la familia Babún era propietaria en Cuba de Maderera Babún Aserrío, el segundo mayor aserrío de Oriente, la Constructora Diamante, la fábrica de cemento Cementos Nacionales, la Hacienda Sevilla  (con 1825 caballerías de tierra) y la Línea Naviera de Santiago de Cuba; además de una contratista y numerosos inmuebles.

 ¿Puede negar Teo Babún que su actividad en Cuba  está dirigida a recuperar posiciones y posesiones?

En 1999, los Babún crearon la Claim Register Assistence,  una organización para registrar las “propiedades” a reclamar cuando culmine su verdadera misión, que es derrumbar la Revolución Cubana. Teo Babún quiere ir avanzando el “trabajo”. ¿Qué tiene eso de fe y humanismo?

Recordar que en abril de 1961, en la invasión por Girón, participaron  Santiago, Teófilo (Omar) y Lincoln Babún, y mencionar la colaboración familiar en misiones  terroristas en las últimas cuatro décadas, ¿es atentar contra la libertad religiosa? Teo Babún habla de fe en pasado y en presente, ¡y jura que no incurre en sacrilegio!

El Nacional

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