Conforme al criterio de un muy apreciado profesor de comunicación social, el periodismo en República Dominicana se divide entre decente e indecente y ha pedido la intervención del Colegio Dominicano de Periodistas que afronte el ejercicio profesional aberrante que indilga a comunicadores que durante la pasada campana electoral asumieron un discurso diferente o divergente al sustentado por él y los suyos.
Para poder entender lo decente e indecentes en el ejercicio de esta compleja profesión, deberíamos partir del hecho cierto que, al igual que a médicos, ingenieros, agrónomos, economistas o cualquier otro profesional. Al periodista no le esta vedado tratar temas políticos o expresar simpatía por tal o cual discurso o corriente política, siempre que se apegue a la ética o deontología de la profesión.
El que usted esté de un lado o de otro en el plano político, social, económico, religioso o deportivo, no significa que sea periodista decente o indecente.
Veamos algunos casos que recuerdo de memoria y que podrían ayudar a entender lo de periodismo decente o indecente:
Uno de los periódicos digitales publicó que » una hija del ex presidente Joaquín Balaguer» habría afirmado que el candidato Danilo Medina » le causó mucho daño a su padre» y también definió el caso de falsificación de documentos bancarios en perjuicio de la Primera Dama como el «Caso Margarita Gate», pero además difundió junto a otros medios un documento falso atribuido al FMI, en el que se señala que el Gobierno se dispondría a subir el Itebis, incluido los alimentos para niños.
Sin que se divulgue la fuente o se sustente su seriedad, varios medios de comunicación publicaron como un hecho cierto que la embajada de Estados Unidos canceló el visado a cuatro generales «cercanos al Presidente Fernández», tres de los cuales viajon posteriormente a territorio de la Unión Americana y uno de ello dictó una conferencia en la oficina del Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Cuando se divulgaron escuchas referidas al jefe de seguridad de un candidato y a un alto dirigente de oposición, muchos periódicos y periodistas prefirieron referirse al derecho a la privacidad de esos ciudadanos, algo que no elevaron con Margarita ni con los generales cercanos al Presidente.
Reitero que la mejor forma de identificar a periodistas decentes o indecentes es que cada uno de nosotros acepte bañarse con cloro, a los fines de que todas o cada una de nuestras manchas salgan a flote, pero no es posible aceptar el renovado chantaje de la notabilidad profesional versus a la vocinglería periodística. Estoy disponible para debatir el tema en público con cualquier alumnos, e incluso, con el profesor.

