Tiendas y plazas comerciales se colmaron durante el fin de semana de clientes que adquirían mercancías para convertirlas en regalos a madres, esposas suegras, abuelas, vecinas y tías y toda mujer a la que los suyos les reconocen tan sublime rol. La economía se activo como por arte de magia.
El principal dueño de una cadena de tiendas me dijo el viernes que por, el elevado nivel de ventas que registraban sus negocios, el de Las Madres, superaba en consumo al registrado durante los días de Navidad y Año Nuevo, a pesar de que apenas una semana antes las actividades económicas estaban virtualmente congeladas.
¿Qué milagro ha obrado para tan significativo despertar en las ventas y consumo? Aunque se admite que la celebración es un gran motivo para que se incrementen las compras, otros factores han debido ser más determinantes.
Se sabe que durante los primeros cuatro meses del año, el Gobierno redujo el gasto público a tal extremo que produjo un ahorro de 15 mil millones de pesos con respecto al estimado de control fiscal, lo que se tradujo en freno a la economía, especialmente por el lado del consumo y, obviamente de las ventas.
Para remediar los efectos de esa áspera política encaminada a la reducción del déficit fiscal, el presidente Danilo Medina dispuso la inversión en obras que promuevan generación de empleos de nueve mil millones de pesos, que fueron destinados a distintos ministerios, al Banco Agrícola y a la banca solidaria.
Esos recursos, invertidos de inmediato, ayudaron a dinamizar la economía en áreas muy golpeadas por la reducción del circulante que se activaron con la construcción y reparación de carreteras, caminos vecinales, acueductos, canales de riesgo, así como con el incremento del crédito a micro y pequeños empresarios agropecuarios.
La resolución de la Junta Monetaria que liberó 20 mil millones de pesos del encaje legal bancario ha sido como agua bendita para la economía, mas aun porque esos recursos fueron especializados para promover viviendas populares, manufactura, pequeña y mediana empresa y para activar el consumo.
Hay que imaginarse lo que significa que una familia clase media baja obtenga financiamiento para una vivienda de hasta tres millones de pesos con una tasa de interés de 7.5%, cuando la tasa promedio del mercado supera el 13%. Lo mismo ocurre para el sector empresarial, agropecuario y hasta para los concesionarios de vehículos.
Es por todos esos factores que hoy las tiendas están abarrotadas y que miles de familias estrenan su techo, y otros miles han adquiridos vehículos o artículos electrodomésticos a tasas preferenciales, porque no solo se amplió el circulante, sino también el crédito, lo que demuestra que si las autoridades armonizan sus políticas públicas, la nave de la economía navegará sin mayores contratiempos.

