Sin mencionar ni por asomo la crisis interna del PRD, un distinguido periodista imparcial reprochó como pecado capital la reconciliación entre Danilo y Leonel y, por consiguiente, la unidad monolítica del Partido de la Liberación Dominicana. Para ese apreciado colega, esos líderes jamás debieron volver a juntarse después que compitieron por la candidatura presidencial del PLD en 2008.
Tan grave ha sido ese desliz que su censura permitió al comunicador usar expresiones de su padre para abonar su criterio de que Medina no debió volver a juntarse con Leonel y, supongo yo, ese profesor de periodismo aspiraba a que el PLD acudiera a las elecciones dividido por la mitad, igual como ocurre en el partido blanco.
Hasta leer esa despiadada crítica a Danilo, una columna publicada en el periódico Hoy, creía que al interior de un partido las contradicciones tenían carácter secundario y que una expresión pronunciada al término de una contienda electoral interna no debía asumirse como postulado eterno, en razón de que las circunstancias cambian tan rápido como las aguas de un río.
Esa pretendida lección de moral política que el eximio profesor de periodismo ha pretendido ofrecer a Danilo Medina debería ser dirigida a su candidato paterno, en razón de que éste fue dejado plantado por su antiguo competidor cuando fue sin cita precia a la sede del PRD a entregarle una carta en la que le suplica integrarse a la campaña electoral.
El amigo periodista considera un bochorno que Danilo se reconcilie con Leonel después de que dijo lo que dijo, pero resulta que Hipólito le ruega a Miguel Vargas Maldonado que caravanee con él y olvide que el candidato perdedor de la convención perredeísta lo acusó de fraude, concretamente de agenciarse por fuera 300 mil votos para ganar la candidatura presidencial.
Danilo y Leonel han sido chispa y bujía en los triunfos electorales del PLD, siendo tan elevado su espíritu de unidad que el presidente Fernández ganó en 2008 gracias a la unidad interna que exhibió el PLD.
Es claro que la estrategia electoral del PRD y de su mancuerna mediática fue diseñada para un escenario posible en el que Leonel no apoyara a Danilo o que el candidato peledeísta no solicitara ese respaldo, lo que indica que el tiro ha salido por la culata.
Es pérfida la pretendida lección de moral política que intentó ofrecer el apreciado periodista que censura a Danilo porque se reconcilió con Leonel, y nada dice de Hipólito, que busca afanosamente los servicios de Miguel, quien ha dicho, sin retractarse, que el candidato paterno cometió fraude en las elecciones internas del PRD.
