Ante la ausencia de temas con los cuales concitar la atención del electorado, el equipo de estrategia del PRD y sus asesores mediáticos procuran sujetarse de cualquier cosa, así sea un hierro ardiente, con tal de detener lo que ya se define como estrepitosa caída de su oferta electoral.
En esa desesperación, se secuestró del ambiente cívico el tema del 4% para la educación y se improvisó una marcha que coincidiera con el retorno del candidato presidencial, que encabezó nada menos que una exsecretaria de Educación en tiempos cuando el presupuesto de la cartera era de apenas un 2.1% del PIB.
Esa estrategia para concitar apoyo a un exmandatario que extrajo millones de la magra partida educativa para dirigirlo a las Fuerzas Armadas, fracasó, no solo por su raíces politiqueras, sino también porque el presidente Fernández reaccionó con la propuesta de un pacto por la calidad educativa, iniciativa refrendada por los ministros de 33 países que participaron en V Foro por la Competitividad de las Américas.
Ante ese fracaso, los estrategas identificaron la renuncia de un director de cómputo de la Junta Central Electoral (JCE) como la oportunidad para desatar los mil demonios, pero el presidente del PRD, encomendó al secretario general visitar a la Junta y averiguar lo que sucedía. Ante las explicaciones que les ofreció el presidente de la JCE, doctor Roberto Rosario, al doctor Orlando Jorge Mera no le quedó de otra que decir que su organización estaría atenta al caso.
Sin averiguar, el candidato del PRD proclamó que no permitiría que le hicieran coca, dejando entrever que se preparaba algún fraude, pero en verdad lo que se procura es justificar el acelerado descenso de su candidatura.
Ha sido muy difícil para el PRD y su candidato asumir discurso electorero el tema de la inseguridad ciudadana, pues la población no acepta que se contamine un tema en el que deben confluir soluciones a través de la revisión de los textos jurídicos, fortalecimiento del Ministerio Público, firmeza de la administración de justicia y mayor atención a los sectores vulnerables o excluidos.
Es por eso que el último palo encebao al que se pretenden sujetar es el referido a una intervención que tuvo Fernández ante partidarios suyos en Nueva York, donde anunció que el Gobierno invertiría 40 mil millones en obras de impacto social.
El Gobierno tiene la obligación de asfaltar, de promover la producción agropecuaria, de activar los comedores económicos y al Inespre, que podrá hacer ahora porque no tiene que reducir otros 40 mil millones destinados a la inversión. Es obvio que un buen gobierno beneficia a Danilo Medina. Es ingenuo pretender que el presidente y el candidato incurran en suicidio político. El PRD tendrá que procurar otra estaca donde sujetarse.
