La percepción sería algo así como el mecanismo que permite al organismo recibir, evaluar e interpretar información que los sentidos captan desde el entorno, sin importar si los datos procesados son ciertos o no, por tanto, puede ser que en un momento determinado una percepción individual o colectiva no se corresponda con la realidad.
En política se aconseja escudriñar la realidad objetiva, la que existe independiente de la voluntad de cada quien, para evitar que se conforme una apreciación falsa sobre un hecho o situación, que casi siempre deviene en toma de decisiones o iniciativas incorrectas.
La ciudadanía, por ejemplo, tiene la percepción de que aquí prevalece un estado generalizado de criminalidad e inseguridad, posiblemente porque los casos más notables y frecuentes de violencia delincuencial ocurren en sectores populares. No se aprecia, sin embargo, el hecho cierto o comprobable de que los crímenes y delitos han disminuido, comparados con un año base.
En mi barrio San Carlos, se conocían antes muchos casos de militares que honraban a mujeres de barras, a las que convertían en esposas y las mudaban en cuarterías de la barriada. Por lo general esas damas observaban buen comportamiento, si así se entiende lavar, planchar, cocinar y atender a su marido, pero la gente siempre tenía la percepción de que seguía igual que el día antes de cuando el guardia la sacó del bar.
He tenido acceso a los resultados de una encuesta levantada entre el cinco y el nueve de octubre por una de las empresas más prestigiosas que operan aquí, cuyos resultados contradicen la percepción que uno cree tiene la gente sobre el Gobierno, el presidente Leonel Fernández, los partidos y los más notables aspirantes presidenciales, así como de la situación económica.
La reelección presidencial se asocia con desgracia o tragedia, pero en esa encuesta, a la pregunta por quién votaría usted entre tales candidatos, el presidente Fernández obtiene un 52 por ciento de la intención del voto, aunque cuando se presentan otros aspirantes del PLD frente a sus iguales del PRD, los primeros también salen vencedores.
Hacia dentro y hacia afuera del PLD, el presidente Fernández aventaja a sus competidores, dos de los cuales, un caballero y una dama, sobresalen del resto del pelotón, por lo que en la encuesta se preguntó: en caso de que el doctor Fernández no se presente como candidato a las elecciones del 2012, ¿por quién votaría usted? Me reservo el resultado por razones obvias.
En el PRD, según esa encuesta, el ingeniero Miguel Vargas supera por tres puntos al agrónomo Hipólito Mejía, lo que se considera un virtual empate, aunque entre los perredeistas encuestados Mejía aventaja a al presidente de esa organización. Seguiré sobre el tema.

