Opinión

A rajatabla

A rajatabla

Actores de mayor o menor relevancia dentro del debate político se creen con licencia para ejercer un tipo de irracionalidad sin límite que los faculta  decir o negar todo lo que les venga en ganas, sin ningún comedimiento ni rubor, en el aparente entendido  que la ciudadanía cree todo, acepta cualquier  dislate y perdona todo tipo de error inducido.

La discusión en torno a   una posible repostulación presidencial, de la conformación y  facultades del Tribunal de Garantías Constitucionales han desatado los demonios de gente acostumbrada a pescar en mar revuelto o a creer que la población  sufre Mal de Alzheimer colectivo.

En esa feria de dislates o disparates, se escucha a  alguien denunciar que  desde el Gobierno se oferta  a jueces  que serían jubilados de la Suprema Corte de Justicia nombrarlos en el Tribunal Constitucional a cambio de que aprueben una sentencia previamente  redactada que legalizaría  la repostulación presidencial.

El mérito probatorio de esa  denuncia radica en “informaciones recibidas” o en que supo que en Nueva York se dijo que  ya “ocho jueces han sido contactados”, como si la Suprema  fuera un nicho de  amorales o pusilánimes y no una institución integrada por magistrados probos.

Se pretende presentar al presidente Leonel Fernández como un político ambicioso capaz de cualquier cosa para perpetuarse, incluso sonsacar a  magistrados o   incidir para que  el Tribunal Constitucional quede integrado por amanuenses.

La verdad es otra. Leonel Fernández ha sido  el estadista que mayores aportes  al proceso de  consolidación  y modernización de la democracia que se inició a partir de la crisis político- electoral de 1994. Puede decirse que  los tres  mandatos del presidente se han caracterizado por su  enorme impulso a las instituciones jurídico políticas de la nación.

La primera oleada de reforma judicial fue  promovida   en  su primer período de gobierno (1996-2000), con la  formación de la nueva Suprema Corte de Justicia, cuyo proceso de elección de jueces fue  transmitido por televisión, con la participación de todo el liderazgo político.

En el cuatrienio 2004-2008,  promovió  la modernización del Estado  a través de las leyes que regulan su funcionamiento y se creó el marco jurídico que  devolvió la credibilidad al sistema financiero  nacional.

La Constitución promulgada el 26 de enero de 2010 figura  entre  los estatutos sustantivos de mayor vigor y alcance de toda América y se trata de una de las iniciativas fundamentales en  la nueva arquitectura democrática que se erige en el país.

 Por lo antes expuesto, y por muchas cosas más, bien vale calificar de  temeraria, irresponsable y calumniosa la denuncia que  procura involucrar al presidente Leonel Fernández en tratativas antidemocráticas.

El Nacional

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