Esta es la columna que debió salir el domingo pasado, pero, por error mío el domingo pasado envié otra ya publicada.
He sostenido que por sobre todas las cosas, el presidente Danilo Medina tiene el compromiso histórico de completar la obra de gobierno del profesor Juan Bosch, malograda por el cruento golpe de Estado de 1963. Lo más trascendente de su primer informe a la nación ha sido la reiteración de ese propósito. En su discurso de toma de posesión, el presidente Bosch dijo que solicitamos al Congreso leyes, no solo para reafirmar la democracia política, sino también la democracia económica y la justicia social. Danilo Medina proclamó el martes que su gobierno rescatará de la pobreza e indigencia más de 800 mil familias dominicanas.
Bosch dijo: Nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución y a la tortura. Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y desarrollar su democracia con libertades humanas, pero también con justicia social.
Medina reafirmó su compromiso de hacer un gobierno moral, sin abuso ni privilegios y proclamo que un gobierno democrático no es para formar castas ni para mantener grupos de privilegiados, pero si para luchar por la igualdad de todos. No hay dudas que las palabras de Danilo son la continuación del pensamiento de don Juan.
En una ocasión, el presidente Bosch recordó a la nación que cuando asumió la jefatura del Estado lo hice en traje de calle, sin banda presidencial, sin honores militares, porque la democracia tiene que ser humilde. Soy naturalmente humilde. Ni aun los más enconados adversarios pueden negar que la humildad, moderación y modestia sean cualidades del presidente Medina.
Lo referido por Danilo en su informe de rendición de cuenta parece extraído de los discursos de Bosch o de lo más recóndito de su pensamiento político.
A mí no me luce ejercitar comparaciones entre Bosch y Danilo, porque hace tiempo adelanté que el alumno seguiría desde la presidencia los pasos del maestro, pero los lectores pueden auscultar la obra de gobierno, promesas electorales y pensamiento político de Bosch y comparar con lo que ha prometido y hecho Danilo en poco más de cien días. Una cosa es continuación de la otra.
Si Washington, la oligarquía y el clero de entonces hubiesen permitido que don Juan cumpliera su periodo constitucional, aseguro que el discurso pronunciado por el presidente Medina, tendría otro contenido, que no incluiría el compromiso de rescatar de la pobreza a un millón 500 mil dominicanos, ni de consolidar el maltrecho espacio democrático, porque esa conquistas habrían sido alcanzadas mucho tiempo atrás.

