En una peña en la que casi siempre coincidimos, un prestigioso comunicador social, aunque admitió que asta ahora realiza una gestión positiva, se molestó cuando afirmé que Danilo Medina había iniciado una revolución social. A partir de ese momento, no hubo forma de conciliar opiniones, porque al contradecirme él advirtió que lo que podría ocurrir aquí es una revuelta social.
Imagínense que mi amigo dijo que la deuda externa aumentó de cinco mil a 25 mil millones de dólares y que el Presupuesto 2013 arrojará un déficit de 142 mil millones de pesos, aun con la emisión de bonos por mil millones de dólares.
Por lo difícil que resultó agotar un turno sin interrupciones en esa peña, no pude refutar el fatídico dato sobre la deuda externa, pero aquí le digo que ha sido contratada en un 97 por ciento a largo plazo y que como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), aun se mantiene en niveles moderados, al admitir que el endeudamiento puro y simple no es camino aquí ni en ninguna parte.
En torno al diseño y ejecución del Presupuesto General del Estado para el año entrante, mi amigo ignora que el Gobierno se comprometió a reducir el gasto en términos absolutos en unos 91 mil millones de pesos, equivalente a casi un 3.5 por ciento del PIB, a mas de cumplir con el 4% a la educación, que significan unos 55 mil millones de pesos adicionales.
Tampoco mencionó que el tan cacareado déficit de 185 mil millones de pesos, equivalente a más de un 8% del PIB, se reducirá al final de este año en unos 30 mil millones, equivalente a casi un dos por ciento del PIB, por lo que puede decirse que al menos la situación fiscal pasó de catastrófica a grave.
Si mi amigo cree que aquí se produciría un estallido social, lo mejor sería que se leyera el informe de Naciones Unidas sobre la situación y perspectiva de la economía (2012-2013) en el que se señala que la economía mundial se encuentra al borde de otra gran recesión y que en el menos malo de los escenarios, el crecimiento seria anémico.
Ese informe de la ONU señala que las economías de Estados Unidos y de la zona euro seguirán patas arriba con severo incremento del desempleo (9.5%) y que el programa de restricción fiscal tiene a debilitar aun mas sus aparatos productivos, con escasas posibilidades de generar o recuperar puestos de trabajo.
Sostengo que, contrario a lo externado por ese veterano periodista, aquí se ha iniciado una silenciosa revolución social encaminada por un gobierno políticamente ético.
