Políticos, economistas y sociólogos intentan embadurnar el 2013 con pintura de un espeso pesimismo con la deliberada intención de que Gobierno y sociedad se resignen padecer sus pesarosos vaticinios, sobre holocausto económico y social. El mejor antídoto ante tales presagios ha de ser que gobernantes y gobernados se adhieran a la consigna de seamos realistas, hagamos lo imposible, que inmortalizó el Che Guevara.
La economía dominicana no está en lecho de muerte como propagan falsos profetas. Se admite que padece dificultades que disminuyen sus capacidades motoras, pero sin llegar a parálisis o retroceso, como lo demuestra el hecho de que, al inicio del nuevo año, los principales indicadores económicos se observan alineados en dirección a la estabilidad y la certidumbre.
El diseño y ejecución del Presupuesto General del Estado, en términos de ingresos, reducción y calidad del gasto, apuntan al control del déficit fiscal y a un ejercicio de gobierno centrado en la generación de empleos y reinversión social, sin descuidar la alianza estratégica del Estado y el sector productivo tradicional.
Hay que rogar a Dios para que no se produzca ningún otro evento bélico en Medio Oriente ni se desestabilice la situación política en Venezuela, a los fines de que los precios del petróleo y sus derivados se correspondan con las proyecciones señaladas en la Ley de Presupuesto, aunque el mayor reto del Gobierno en 2013 ha de ser arribar a un acuerdo con intervinientes en la industria eléctrica que reduzca sustancialmente las millonarias transferencias presupuestales a ese sector.
En inversión pública, el presidente Danilo Medina hace filigrana para que cada centavo que se dirige a un sector de la economía active la vocación a generar empleo y calidad de vida. Por eso asigna recursos a la construcción de escuelas y viviendas, así como a la asistencia oficial a pequeños y medianos productores agrícolas y pecuarios.
No es aconsejable aislar este año del próximo, porque el programa de gobierno para estos 12 meses está conectado con sus vecinos del tiempo, sobre todo en materia de control fiscal, educación, vivienda, transferencia tecnológica, transporte, empleo, agricultura, pecuaria, agroindustria e industria.
El acuerdo sobre fiscalidad y techo de la deuda alcanzado por la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos, repercutirá positivamente sobre la economía, especialmente en remesas, turismo, exportaciones y cooperación bilateral, escenario acentuado por un previsible alivio de la crisis de la Zona Euro.
No hay que olvidar el compromiso de Medina para garantizar seguridad ciudadana y enfrentar la corrupción, el narcotráfico, la evasión y elusión fiscal, pero para lograr esas metas se requiere que buenos y verdaderos dominicanos halen la cuerda en la misma dirección, lo que sería igual a enarbolar la consigna precitada de seamos realistas, hagamos lo imposible».

