La receta que el FMI y la Comisión Europea aplican en el sur de Europa, de enseñar al burro a no comer, ha traído como consecuencia que Grecia (26%) ya supera a España 25%) en porcentaje de desempleo y que, en ambos países, los adultos mayores tendrán que morirse antes de conseguir su jubilación, porque, además de obligarlos a trabajar cinco años más, les han cerrado la mayoría de los servicios hospitalarios y de seguridad social.
La edad mínima para el retiro será ahora de 67 años, pero el trabajador ha perdido conquistas básicas relacionadas con la calidad de salario, vivienda, educación y salud, lo que indica que el camino menos doloroso sería morirse antes de que el sistema los mate, principalmente en España donde el número de parados supera los seis millones.
El Fondo Monetario admite que se le fue la mano con el bisturí en los intestinos de España, Grecia, Portugal e Islandia, mientras Bruselas ha puesto empeño en rescatar al sistema financiero de esas naciones, especialmente a bancos cuyos ejecutivos son acusados de fraude y estafa, como Bankia, cuyo principal gerente, el ex director del FMI, Rodrigo Rato, ha sido acusado de fraude y estafa.
El sistema bancario español perdió de un cantazo 55 mil empleos y se prevé que el numero de cesantes superaría los 300 mil en pocos meses, mientras esas instituciones financieras procuran despojar a las familias de sus viviendas por las hipotecas impagas, pero intentan también que sigan honrando la deuda del inmueble.
La economía de Grecia se ha hundido en el abismo con un fardo de deuda externa superior a su PIB y un desempleo galopante que amenaza su estabilidad política, a pesar de lo cual el FMI, Alemania y la Comisión Europea insisten en apretarle el cuello.
En el sur de Europa deambulan 25 millones de desempleados y lo peor es que la gente carece de esperanza y los gobiernos están dando palos a ciegas, mientras se acerca el momento en que el burro aprenda a no ingerir alimentos, en la seguridad de que se morirá de hambre.
Todo lo antes descrito debería servir para que el gobierno de Danilo Medina no se atreva a considerar esas recetas que sirve el FMI, cuyo contenido principal es cianuro y ácido muriático, porque probado está que la combinación de aumento de impuestos y drástica reducción del gasto publico resulta letal para este tipo de economías.
Danilo va bien con su receta cacera de garantizar que la calidad del gasto refleje vocación de redistribución de peces y panes por vía del empleo, estímulo a la producción y productividad agropecuaria e industrial, promoción de la Mipymes, calidad de la enseñanza, transferencia presupuestaria para combatir extrema pobreza y transparencia en la administración pública.

