A la fiesta de la democracia que constituyó la reunión del Comité Central de Partido de la Liberación Dominicana del domingo, el nombre de Margarita Cedeño llegó con picadera y bebida propios, por tanto, ninguno de los presentes tenía que darle nada que no fuere reconocerle sus derechos derivados de su condición de miembro del PLD y de ciudadana.
Ese Comité Central tuvo a bien aprobar la inclusión de la Primera Dama como uno de los siete precandidatos que optarán por la candidatura presidencial, lo que constituye un reconocimiento a la persona y figura de una mujer que ha labrado su propio camino político.
Constituye una mezquindad política y un acto de barbarie jurídica pretender despojar a Margarita de ese bien ganado lauro que le ha otorgado el Comité Central y peor aún si se pretende presionar a su esposo para que la obligue a desistir de un derecho constitucional y partidario.
Los seis precandidatos inicialmente presentados por el Comité Político son todos de gran valía y cualquiera sería un gran competidor en las elecciones, pero también Margarita es una buena opción.
Gente sin condiciones políticas ni para convocar a un gata a orinar se han expresado en términos afrentosos contra una peledeísta que ha mantenido una espiral ascendente en las encuestas independientes hasta ahora levantadas, muchos en procura de arrimarse a otras vallas que antes también vejaron.
No me atrevo a decir que Margarita ganará las elecciones internas del PLD; tampoco poseo elementos de juicio para adelantar que la perderá, lo único que reclamo es que se le permita competir conforme lo aprobó el Comité Central, máximo organismo morado, entre congreso y congreso.
El hecho de que Margarita sea la esposa del presidente puede ser un elemento a su favor, pues el mandatario posee sólido liderazgo en el PLD y en la sociedad toda, pero si los miembros del Comité Político u otros dirigentes no creen en lo dicho por Leonel, de que ejercerá un papel arbitral en el proceso interno, entonces deberían pelear con él y no con la Primera Dama.
Danilo Medina es un buen candidato, pero tendrá que competir con seis de sus compañeros que se presentan también como buenas ofertas. Así es la vida, así es la democracia. a los más de dos millones de peledeístas inscritos en el padrón cerrado les corresponde elegir al mejor o a la mejor entre los buenos.
Margarita no constituye obstáculo, por el contrario su caudal de simpatía podría ayudar a llenar vasos que están medio llenos o medio vacíos, porque es una mujer que ostenta la más alta condición que Bosch asignó a cualquier mortal dentro del PLD: la de miembro. Que en esa fiesta bailen todos, sin excluir a Margarita que llegó con su propia picadera y bebida.

