Opinión

A RAJATABLA

A RAJATABLA

Quienes  pertenecemos a la generación de las maquinillas mecánicas “Olimpia”, “Remington” y “onderwood” nos  sorprendemos con  el vertiginoso desarrollo de la  de la era digital  bajo cuyo manto se desarrolla un tipo de comunicación interactiva y masiva convertida hoy en un tipo de huracán conocido como redes sociales que  acelera  o transforma la historia en un abrir y cerrar de ojos.

Millones y millones de  personas de todo el planeta interactúan a través de redes  como Twitter, con sofisticados aparatos de comunicación como Blackberry, iphone y androids, cabeza de una industria tan poderosa y millonaria como  la de la guerra.

Para las generaciones del presente, lo que aquí se destaca como excepcional  representa su  cotidianidad, porque  están conectados las 24 horas a un “BB” o “Ifhone”, pero lo trascendente es que, por esa vía, la juventud se ha empoderado.

Las redes sociales, usadas por jóvenes han incidido en  el despegue y desarrollo de la más  extraordinaria revolución política y social que conmociona al mundo islámico. Puede decirse que el BB tiene hoy más poder que los cohetes  teledirigidos que se lanzan sobre  territorio de Libia o la masacre  que perpetra contra su pueblo el dictador de Siria.

El Papa Benedicto XVI, aun por televisión satelital ha experimentado la interacción con el mundo virtual y tuvo que emplearse a fondo para poder explicarle a un niño nipón la naturaleza del miedo que sentía después del terremoto y tsunami que azotó a ese archipiélago.

Al resaltar  su importancia, Benedicto conminó a los cristianos a usar masivamente ese medio para promover la fe, pero sin pretender sustituir la noción del auténtico hombre por el de un sujeto virtual, que  terminaría por degradar la esencia del cristianismo.

 Desde que Barack Obama  ganó  la presidencia de  Estados Unidos por vía de una efectiva  interacción política a través de las redes sociales, ese instrumento de comunicación  ha sustituido  en gran medida a las caravanas y mítines, aun en sociedades en desarrollo como la nuestra.

Un buen ejemplo del valor de la comunicación virtual lo constituye el relativo éxito que tuvo el  programa de prevención de accidentes en Semana Santa, atribuido a que la Defensa Civil  formalizó  una cuenta en Twitter  desde donde pudo interactuar con miles de conductores y vacacionistas a través de BB o del Ifhone.

Es por eso que se aconseja no extrañarse, enfadarse porque  algún precandidato o alguna precandidata  privilegia las redes sociales para promover  sus aspiraciones o para informar que no acepta presiones de una gerontocracia, anquilosada en la Remington.

El Nacional

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