Opinión

A RAJATABLA
¡Ay mamá!

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La misión de un partido de oposición  en términos generales es contradecir  las políticas públicas que  aplica el gobierno o resaltar  alternativas  diferentes que deberían  aplicarse para  afrontar tal problema o desafío, pero, si se quiere influir en la población, se recomienda no emplear mentiras ni recurrir a la distorsión de la realidad.

El cumplimiento de esos requisitos es más estricto en tiempos  electorales, porque la atención del votante está centrada en determinar por  cuál oferta debería decidirse, por lo que se requiere cultivar confianza y seguridad en el público.

De ningún modo  debe criticarse que  el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) intente  encontrar aguja en el pajar, aun en  asuntos   que  su adversario presenta como logros indiscutibles de su gestión de gobierno, aunque se insiste en señalar que  la mentira y la distorsión obran como boomerang a corto o mediano plazo.

El equipo de estrategia electoral del PRD ha considerado  logro excepcional despojar de nombre y apellido a su candidato, bajo el argumento de que evita que esa identificación personal sea asociada a un período aciago cuando la República perdió el 23% de toda su riqueza.

Asimismo, ha decretado su enmudecimiento bajo el criterio de que  si menos habla, menos yerra. La sociedad conoce perfectamente su identidad y  a él le gusta hablar hasta por los codos.

Ese candidato forzado a la mudez ha cometido yerros como los referidos  al DR-CAFTA, la exhortación a no pagar al Bagrícola y acusaciones temerarias al presidente del Senado, pero hay que decir que  así fue que ganó las elecciones del 2000.

Quienes  pretenden hablar por  ese candidato enmudecido han cometido muchos y graves errores en el debate, al punto que  en editoriales como  el de Diario Libre de ayer se les llama la atención por tantas mentiras, disparates y distorsión.

Esa gente que impide hablar al candidato ha hecho el ridículo al denunciar que el Gobierno colocaría 250 millones de dólares adicionales en bonos a los  500 millones aprobados en una ley y luego metieron la pata más hondo al afirmar que hubo negociación debajo de la mesa para  aumentar la tasa de interés de esa colocación.

Los bancos  Barclyars y JP Morgan, que colocaron esos bonos, enviaron emisarios para desmentir esos dislates de la mentada Comisión Económica del PRD.

El colmo de esos estrategas ha sido  censurar a Inacio Lula Da Silva y a la presidenta  de Brasil, Dilma Rusself, por haber dicho que  Danilo Medina poseía las condiciones para  reeditar aquí el milagro de Brasil contra la pobreza.

A mi humilde parecer, el candidato del PRD debería rebelarse,  antes de que lo borren del Registro Civil, como parecen pretender con  la colocación de una valla en negro que reza: ¡Ay mamá, llegó papa!, como si se tratara de Drácula o el Hombre Lobo.

El Nacional

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