Hoy, me mueve a escribir la especial ocurrencia de haber celebrado el domingo último nuestra promoción de abogados en el Country Club, los 50 años de nuestra graduación.
Mi ex condiscípulo Euclides Gutiérrez Féliz, cuando le dieran uso de la palabra, que muchos lo hicimos, dijo que el doctor Balaguer, quien fue profesor de derecho civil del grupo, le había dicho que nuestra promoción fue la que más servidores públicos entregó al país.
Cuando me dieron la palabra, me limité a destacar una cualidad histórica, y es la circunstancia de no haber dejado ningún miembro de dicha promoción que trabajamos como servidores públicos, ninguna familia traumatizada por vergüenza, por travesura de ninguno de nosotros.
No quise abundar, porque los que me antecedieron abundaron, y en la bonita agenda todo sobró como justificada, pero además, me sentía psicológicamente resentido, por ver ese mismo día un par de parientes que quiero mucho, afectados con problemas delicados. No me explico siendo nosotros tan fuertes que, habiendo trabajado hasta la fecha, nunca hemos sufrido de nada algo increíble, porque hasta la belleza cansa. Pero son cosas que los que cultivamos la política con cierta idoneidad y confraternidad sufrimos.
Hay otro rasgo histórico que distingue a los egresados del 60 y es que fuimos la última promoción de saco y corbata en la UASD, por instrucciones del dictador Trujillo. Alguien con mucha originalidad me comentó en la fiesta al oído que le dijera al presidente de la República, que utilizara más células de esta probada promoción, ya que se nota que necesita ayuda, y más cuando de nuestra promoción de los 133 que nos graduamos, quedábamos docenas enteritos y probados. Le dije que Leonel sabe eso muy bien, pero es extremadamente amigo, parece, de sus funcionarios, para cambiarlos y rotarlos como le demandó un tremendo editorial de Diario Libre en semanas pasadas.
En realidad, yo no soy funcionario sino aliado.
La verdad que resultó fabuloso celebrar tantos años de amor sincero y respetuoso, ya que allí habíamos políticos de las distintas corrientes, pero de verdad que el partido que quiera tener éxito debe buscar más células de nuestra promoción.
Algo que perfumó tantas cabezas blancas cual disco de plata de nuestra histórica promoción, fue la música de fondo que amenizó el histórico pasadía, y ver aquellas damas todavía nítidas, tan alegres y muchos de nosotros dando cátedra de unidad, dignidad probada con evidentes deseos de seguir proyectando lo mejor, con valores que, desgraciadamente se han ido perdiendo, para desgracia de la humanidad. Hasta siempre, queridos compañeros de promoción, con la gracia de Dios, el camino.

