Opinión

Abril y las niñas

Abril y las niñas

El mes de abril, recuerda para más de cien países el derecho de la niñez a ser protegida contra cualquier clase de explotación y respetada espiritual, física y moralmente, a la vez que destapa la realidad de un segmento poblacional vulnerable al poder de las personas adultas.

Hace unos días, conversando reflexivamente con mujeres en asamblea, surgió la preocupación por la sexualidad de las niñas, las numerosas adolescentes embarazadas, la cosificación sexual de cuerpos infantiles, el crecimiento -como fenómeno- del abuso sexual contra niñas, la falta de redes sociales que las recupere, la desigualdad de las relaciones y la doble moral de familias y autoridades, frente a estas situaciones.

Personas que dan atención a casos de violencia intrafamiliar y de género, consideran que en nuestro país el sistema de atención carece de recursos para hacer frente a esta realidad. No tiene presupuesto para adecuar servicios que, además de ser especializados y costosos, deben contar con un marco social de prevención que aún no existe en República Dominicana.

Nuestro Estado, desorganizado y deficientemente gobernado por un sector político hipertrofiado de clientelismo, con una sociedad desigual e indiferente, completada en instituciones  discriminadoras y pervertidas, aparenta no interesarse en profundizar y buscar soluciones, mientras firma acuerdos y recicla personajes que sermonean promesas, releen datos alarmantes, achacan culpas y se promueven para redenciones que no llegan.

Irónicamente, estos grupos de funcionarios junto a partidos con apetencias de poder, mantienen un excesivo respeto a las desacreditadas jerarquías eclesiales, principales oponentes de soluciones fundamentadas en el respeto a los derechos sexuales y reproductivos, porque les conviene mantener la doble moral que, por cierto, en el tema del abuso sexual y pedofilia,  comienza a desmoronarse en el mundo.

En  febrero pasado, el relator especial sobre el Derecho a la Educación de la ONU, pedía a los gobiernos de la región no demorar más la ejecución del Programa de Educación para la Sexualidad, considerándolo clave para la lucha contra la violencia, y recordaba lo absurdo de no mencionar en las aulas el sexo, cuando lo enfrentamos cotidianamente en la vida social.

Para Vernor Muñoz Villalobos, la importancia de ofrecer información certera y adecuada reside en que los derechos sexuales y reproductivos son del ámbito de los derechos humanos y promueven la igualdad entre los géneros,  base de todo programa estatal contra la violencia.

Educación, Salud, Seguridad, Comunicaciones, Economía, Turismo, y demás organismos del Estado, ¡entiendan que están incluidos en el desafío!

El Nacional

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