Ahora el escenario de votantes se redujo en mayor grado a la parte de los electores más proclive a dejarse manipular como clientela política. La abstención ronda el 60% o más, aunque después de lo dicho por la OEA, la JCE se empeñe en bajarla administrativamente. La diplomacia pudo equivocarse para paliar el golpe, no para exagerarlo.
Esto tiene que ver con la conversión del PLD, del PRD y de sus partidos satélites (incluido ya el desvencijado PRSC), en dos grandes y enriquecidas compañías por acciones igualmente neo-liberalizadas y derechizadas, solo con capacidad para generar corruptelas y conformar un nuevo bipartidismo cónsone con sus capacidades gansteriles, destinadas al enriquecimiento de sus dirigentes, a la captación de clientela y a la compra de candidatos, votos y partidos.
La diferencia entre ambas corruptela es que mientras la del PRD es desordenada, ineficiente y dispersa; la del PLD es bien orquestada, bien estructurada y bien manipulada: con propósitos y planes de perpetuación bien definidos.
Esta correlación mafiosa operó en un escenario político compuesto por una parte de la población electoral que ha quedado entrampada en la competencia clientelista y por otros sectores de la sociedad que se han asqueado de la escoria exhibida por los dos dueños de esa competencia y se han convencido de la validez de no avalar con su voto a ninguno de sus candidatos/as.
Esto ha provocado que los dos juntos no logren captar ni siquiera la mitad de los/as electores/as, mientras las diferencias en cantidad de recursos y en calidad operativa entre las dos mafias que controlan al PLD y al PRD explican el por qué el PLD ha superado al PRD en estas elecciones.
El tema crucial es que cuando la competencia es entre fuerzas corrompidas y corruptoras ambas con posicionamientos políticos similares- la posibilidad de victoria se inclina por el que tenga más posibilidades de desplegar su vocación por las trampas y las fechorías. Y el PLD ahora mostró más garras y recursos para el ejercicio de la maldad frente a un PRD incapacitado para hacer una oposición real.
Así las cosas, todo parece indicar que el devenir de la alternativa a esta partidocracia se decidirá primero en las calles que en las urnas, o primero en las calles y luego en las urnas. Más aún cuando lo acontecido apunta a un 2012 podrido por el afán continuista de Leonel y a un mayor deterioro económico-social poselectoral.

