A una semana de proclamada la nueva Constitución de la República, ese texto ha sido violentado por el presidente de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional, doctor Leonardo Matos Berrido, quien prohibió a un locutor deportivo narrar pelota en los torneos invernales como castigo administrativo por usar expresiones que no fueron de su agrado.
Matos Berrido ordenó la expulsión de Fernando Holguín Ovalles (El Rubio Blondy) de todas las cadenas de equipos de béisbol porque el narrador de los Gigantes del Nordeste, al describir las incidencias de un partido entre ese equipo y los Leones del Escogido, llegó a decir que al lanzador escarlata Nelson Figueroa le había llegado su agosto, porque los macorisanos llegaron a colocarle corredores en primera y tercera.
Otro pecado que el doctor Matos Berrido atribuye al Rubio Blondie fue haber usado la expresión vergüenza contra dinero, para destacar que al menos dos peloteros nordestanos jugaron pese a estar lesionados.
Sin importar si las expresiones o chistes de ese locutor se prestaban a mala interpretación o no causaban risas al presidente de la Liga, su proscripción por esa causa de la narración deportiva constituye una grosera violación al artículo 49 de la nueva Constitución de la República.
Ese apartado constitucional señala textualmente que toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, ideas y opiniones, por cualquier medio, sin que pueda establecerse censura previa.
El texto sustantivo señala que el derecho a réplica o rectificación por informaciones difundidas se hará conforme a la ley, por lo que al doctor Matos Berrido no le asiste prerrogativa o autoridad para sancionar o proscribir a un comunicador por lo que dijo o dejó de decir, menos aún, si no profirió expresiones afrentosas o difamatorias.
No se diga que la expulsión de ese locutor por decir que a un lanzador le llegó su agosto o por repetir la consabida expresión de vergüenza contra dinero, ha sido una acción legítima para una terminación de contrato de trabajo o desahucio laboral, porque de lo que se trata es de un acto de retaliación que agrede el sagrado derecho a la libre expresión.
La nueva Constitución ha sido desafiada con tan burda violación a un derecho inalienable, por lo que el momento es propicio para poder comprobar si el artículo 68 sobre tutela y protección de los derechos fundamentales sirve para algo o si esa Carta Magna es otro pedazo de papel sin valor alguno.

