El propósito consiste en asumir el ecoturismo como una modalidad de turismo responsable, orientado hacia áreas con valores naturales y culturales que contribuye a la conservación del lugar, favoreciendo la generación de riquezas a favor de los que habitan la demarcación.
Durante una reunión, de más de una hora en el despacho de Rojas Gómez, los representantes del Clúster Turísticos consensuaron acciones acerca del manejo adecuado de los desechos sólidos, la temporada de avistamiento de las ballenas jorobadas y el uso del balneario El Saldo de El Limón, entre otros temas de interés para el desarrollo sostenible.
Coincidieron en que zona debe asumir la importancia de promover una forma de turismo que sea ecológicamente y económicamente beneficiosa como lo es el ecoturismo.
“En Samaná como en otros lugares de la República Dominicana hay que estar conscientes de que el ecoturismo es una actividad de producción complementaria, sin dejar a un lado otras actividades tradicionales. En el caso de esa provincia, el turismo debe ser una actividad económica alterna a la agricultura y la pesca”, el titular de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Participaron en la reunión, además de Rojas Gómez, el viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad, Danerys Santana; y
Rafael Blanco, presidente de Clúster Turístico de Samaná. También, Federico Schad y Fabeth Martínez, presidente y directora ejecutiva de la Asociación de Hoteles de Samaná, respectivamente; así como Alejandra Orsini, entre otras personas.
La provincia
La península de Samaná está situada en la parte nordeste de la isla de Santo Domingo, entre la Bahía de Samaná al sur y la Bahía Escocesa y el Océano Atlántico al norte; al Este limita con el Océano Atlántico, y al Oeste con la zona cenagosa del Gran Estero, que la separa de la Cordillera Septentrional. Tiene un área aproximada de 768 kilómetros cuadrados.
Además de ser una de las provincias de mayor extensión costera del país, posee un perfil montañoso y un relieve accidentado, conformando una variedad de espacios naturales y paisajísticos de bahías, cayos, playas arenosas, cabos, arrecifes, ensenadas, decenas de pequeños ríos, arroyos, cascadas y manantiales, así como también lagunas y zonas cenagosas. La población es tan variada como el paisaje. Los antiguos pobladores del lugar conformado por bucaneros y colonos franceses, españoles, africanos haitianos, ingleses, y retocado a finales del siglo XIX, por inmigrantes estadounidenses (negros libertos de Philadelphia formaron un mosaico de culturas y una fisonomía propia del samanés.
Todas estas características dotan a Samaná con atractivos turísticos únicos. Su oferta turística se basa principalmente en sus playas Las Galeras, El Rincón, El Aserradero, Anadel, Anacaona, Cossón, Playa Bonita, Las Terrenas, El Portillo, El Limón y El Valle ), donde se realizan el buceo deportivo, la pesca turística y algunos deportes acuáticos. Cayo Levantado, balneario La Fuente, Salto del Río Los Cocos, la Cascada del Limón, y el Parque Nacional Los Haitises constituyen otros de los atractivos naturales turísticos de la demarcación. Su entorno se enriquece aún más con la visita de las ballenas jorobadas, una de las más populares especies de cetáceos entre los observadores de ballenas por su animación y acrobacia. La bahía de Samaná es una de las áreas de apareamiento, lugar de origen y cuna de gran parte de las ballenas jorobadas.

