Opinión

Adiós, Enoelia!

Adiós, Enoelia!

Se marchó en una noche triste y azul, envuelta en las fragancias primaverales como su nombre, Rosa Enoelia Beltré Vda. Rosario, hija  destacada de Azua, espiritual y moral de Yaguate, San Cristóbal.

La conocí a través de su ilustre esposo, inolvidable amigo Ferdinand Rosario Olmedo, cuando éste desempeñaba las funciones de magistrado fiscalizador del Juzgado de Paz en Yaguate, y quien esto escribe, nombrado procurador fiscal de San Cristóbal en 1963, en la primera visita realizada al tribunal de allí, donde se inicia una amistad indestructible y fiel, muy distinta a los tiempos de hoy.

Posteriormente me presentó a su esposa y a sus hijos todavía niños, ahora destacados  profesionales, en ramas del quehacer social y humano, Erich David, Ferdinand y la reina Alexandraas  en el respeto y la dignidad.

Doña Enoelia fue una dama de ejemplar y noble conducta, muy querida y admirada en todo Yaguate y en la Cuna de la Constitución, de trato afable pero firme, ameno conversar, inteligente, delicada, gran personalidad femenina, baluarte del trabajo, quien junto a su esposo progresaron, pues ella tenia una farmacia y otras actividades, con rasgos humanitarios que siempre practicaba. Rosa Enoelia lucia exquisitez en la sonrisa y temple de mujer honesta.

Durante 45 años enviábamos tarjetas navideñas a los esposos Enoelia Ferdinand entre otros amigos de Yaguate, aunque este inolvidable ser humano, falleció hace 17 años, continuamos esa tradición hasta el pasado 2008, recibiendo siempre mis mensajes y respondiéndome, pues conocían las normas protocolares,  y un día Don Ferdinand Rosario Olmedo me solicitó que cuando se despidiera de la vida, aunque estaba muy joven todavía, yo pronunciara su panegírico en el Cementerio de Yaguate, lo que cumplí a plenitud, aunque con tristeza y dolor.

He lamentado profunda y sensiblemente, no poder concurrir al sepelio de Doña Enoelia, porque supe de su partida cuando su adorada hija Alexandra nos comunica tan infausta noticia, sin embargo, asistí el miércoles 13 de los corrientes, a la última misa en su honor, celebrada en la Parroquia Cristo Salvador del Sector Honduras.

Al ofrecer el pésame, juntándome con Alexandra y sus hermanos, abrazados lloramos.

En esa santa iglesia nos encontramos y saludamos con una pléyades de amigos de Yaguate y San Cristóbal, entre otros, Andrés Peña, Isabel Cuesta Díaz, Estela Valette, Silvia Mejía,  Minerva de Ballista, el munícipe y brillante intelectual General Simon Díaz, Ligia Guerra, la destacada Profesora Nieves Marzan, Mirtha Rosario, Albalina Cuevas, Gladis Pérez y otras personalidades,  cuyos rostros vislumbraban pesar y honda tristeza.

Se marchó Enoelia, mi  idolatrada amiga, descansa en Paz, en los vergeles sacrosantos del cielo, tu amistad la conservaré cual cofre divino, evocando al sabio Aristóteles al expresar: “La amistad es el alma que habita en dos cuerpos, y un corazón que habita en dos almas.

El Nacional

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